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Desmontando el mito del Rey

España tiene monarquía, lo que se podría medioentender en una corona ininterrumpida desde los años de maricastaña, pero no cuando se reinstauró en 1975. Francia saliendo de su resaca hippy y nosotros creando un Palacio Real. Ahógate si no te lo crees.

Me resulta inquietante el hecho de que no haya un partido fuerte anti-monárquico. En el Partido Popular no me sorprende, pero sí en el PSOE: porque nunca les verás ondear una bandera española (España la inventó Franco, creerán ingenuamente) pero luego sí están en favor del Rey, que es un retroceso en las igualdades y tiene un tufo a Edad Media que echa p'atrás. Muy coherente, sí.
A falta de un verdadero debate sobre la monarquía en España, que ya se retrasa treinta años (y encima monarquía machista, ¡para colmo de los colmos!) escucho a los monárquicos unos argumentos de los más peregrinos. Y seguro que los habéis oído vosotros también:
  1. El rey es una institución antiquísima: a ver, el rey es una institución antiquísima, pero usar eso como argumento es cuanto menos controvertido. Durante la mayor parte del siglo XX no tuvimos rey, y además: ¿desde cuando el hecho de que algo sea antiguo da legitimidad a nada?
  2. Si no tuviésemos rey, el Jefe de Estado costaría más dinero: esta es la clase de argumentos que más me sulfuran. Es como aquello de "no puede haber vida fuera de la Tierra si no hay agua", no a menos que seas subnormal. Un jefe de Estado cuesta lo que los presupuestos le quieran pagar. Los demagogos se van a Francia e Italia para ver los sueldos de los homólogos, y entonces nos venden la moto de que nuestro rey nos sale barato. No, señores: primero, comprueben también el suelo del presidente del gobierno. ¿Es el mismo en todos los países? No, ¿verdad? No pagamos lo mismo a Zapatero que a Sarkozy, señal de que el argumento es cuanto menos falsario. Por no mencionar el hecho de que el rey tiene beneficios de patrimonio con los que no cuenta ningún otro jefe de Estado de Europa (beneficios pagados aparte, naturalmente), nadie dijo que fuese obligatorio tener un jefe de Estado, o que el jefe de Estado no pueda ser el mismo presidente del gobierno. ¿Qué es Obama, si no? Viendo el graaaaan trabajo que hace el Rey, no creo que fuese un drama trasladar sus poderes a Zapatero.
  3. El rey tiene una gran preparación: ¿y qué? ¿Acaso no la tienen otros hombres y mujeres de España? El rey tiene preparación porque se educó para eso, pero eso, señores, es la sociedad clasista de Platón. ¿Es a donde vamos? ¿Estar predestinados desde nuestro nacimiento, sin poder movernos del sitio? ¿Y qué ocurre si el niño sale rana?
    Si alguien quiere jefe de Estado, y no es mi caso, que sea totalmente democrático. Y si el rey es el más capacitado para el puesto, y no dudo que lo puede ser, que gane en las urnas legítimamente.
  4. El rey nos salvó en el 23F: ¡Dios! ¿Pretendes matarme de un infarto? El papel del rey en el 23F, día del Golpe de Estado, es todavía controvertido. Si actuó con diplomacia o por salvarse el culo, no lo sabemos y posiblemente no lo sepamos nunca. Incluso se le acusa de estar de todo eso, y echarse para atrás en el último momento. No tengo ni idea y soy más revisionista que conspiracionista, de modo que tomaré con precaución cualquier dato. Lo que es importante es que INCLUSO si hubiese tenido un papel relevante aquel día, eso no es razón para regalarle un sueldo vitalicio y todo el patrimonio que ponemos a su disposición. ¡Peor aún! Un sueldo vitalicio para sus descendientes, hasta el infinito. Todo lo vitalicio me produce repelús. Nadie se merece tanto, nadie debería aceptar algo así.
Lo siento, pero no veo que el rey haga nada por España, ni por su unidad ni por nada. Le veo chupar del bote y usar toda su diplomacia en mantener el trono, que no está mal. Y me resulta indignante que personas con sentido común defiendan algo tan anticuado como la corona, más este rey, que resulta una vergüenza para un gran país que pretende y es moderno y del siglo XXI. No con don Juan Carlos I, desde luego.

Universidad

Mi profesora de Inglés, una preciosa mulata inglesa sin papa de español, no fue a la universidad. Tiene veinticinco años, da clases en una academia de idiomas y su experiencia profesional es de dependienta de una tienda de pantalones vaqueros. ¿Su futuro? Dios sabrá.

Un compañero de clase (el mismo que me decía sacaba esos argumentos falaces en defensa de la monarquía, argumentos que desmontaré en un día de estos) escuchaba atento a la explicación de que no existe educación universitaria gratuita en Reino Unido y la animaba a estudiar ahora, en España. Ella ponía cara de compungida.
-¡Haz la carrera ahora! -insistía el otro. La profesora y yo nos mirábamos con comprensión.
Y es que la universidad española está sobreexplotada y sobrevalorada. Imagino que también ocurrirá en Inglaterra que uno consigue su licenciatura y sin embargo no tiene más oportunidades de prosperar que el de al lado. Ella misma contaba sobre una amiga ingeniera, gastándose miles de euros en su educación, para acabar las dos en el mismo trabajo de dependientas.
Entiendo esa desmotivación. Hay demasiadas carreras y demasiadas personas estudiándolas. La gente está convencido de que por alargar cinco años sus estudios va a conseguir trabajo en un tris, y lo único que consigue es una desventaja en experiencia. Hay de todo, naturalmente y no imagino Medicina, Derecho y otras carreras sin universidad. Pero hay demasiadas plazas y también demasiadas ofertad. A los dieciocho años no piensas en el paro: sólo piensas en tus próximos cinco años, y alguien en el Ministerio de Educación debería acabar con estos generadores de paro.
No tengo prejuicios con las personas que no van a la universidad. Pueden ser totalmente inteligentes o putos cazurros, pero igual que quien se sienta a mi lado en clase de Derecho Internacional Privado: la vida misma en cualquier lugar. Cada vez estoy más convencido de que la carrera no sirve para conseguir un trabajo, sino que son cinco años de prórroga para pensar qué hacer con tu vida. El Estado debería asumir su responsabilidad en esta promesa implícita de estudios-universitarios-trabajo-asegurado. Lo que no tiene sentido es que el Estado invierta dinero en una educación que va a acabar en desempleo, frustraciones y decepciones. No al nivel que lo hace.

Tierras Vascas, Año I

Hoy es un gran día para todos. No por quién haya ganado o perdido, sino porque el pueblo ha ido a votar y porque lo de hoy es la mejor encuesta del mundo. Y hoy se ha devuelto el poder a un Partido Popular gallego que necesitaba de mayoría absoluta para gobernar y se ha decidido un parlamento vasco con más constitucionalistas que nacionalistas. Más por lo segundo que por lo primero, es absolutamente inaudito.


Primero, y brevemente, Galicia: no es que el PP haya ganado por inercia, lo que se le podía atribuir a Fraga en sus últimas legislaturas, sino que ha ganado al anterior presidente y su socio, Touriño y Quintana. Decían -y es verdad- que es muy difícil que un gobierno aguante sólo una legislatura, como ha sido el caso. Y ni siquiera podrán defenderse con la baja participación, porque ha sido alta. Dejemos de llamar incultos y provincianos a los votantes del PP, y quitanto trampas y bajezas, algo de mérito tendrán en las tierras gallegas. No por nada el Partido Popular gobierna en Madrid, Valencia, y también en las dos comunidades autónomas. Lo siento, pero no considero incultos ni retrasados a ninguno de los dos pueblos. Todo lo contrario. Esa teoría es bastante antidemocrática, diga de seguidores de Franco.
No me gustan las mayorías absolutas; son meras dictaduras a cuatro años de caducidad. El problema es cuando determinados partidos (llamémosle PP) sólo pueden gobernar consiguiendo la mitad más uno del parlamento. Otros dirán que las izquierdas unidas también responden al pueblo, ¿pero responden a un programa? ¿Se respeta de verdad al votante cuando se pacta, o se acaban haciendo experimentos radioactivos? No sé cómo, pero debería haber una forma de regular los pactos. No prohibirlos, pero sí asegurarse que el pequeño no puede chantajear al primero. Esa, por desgracia, es la tónica general. La ambición de poder acaba poniendo al mando a las minorías y eso, señores, es completamente anti-democrático.

Tierras Vascas. No miento si digo que estoy pletórico, feliz, satisfecho políticamente hablando. Son los resultados electorales más emocionantes que pudiésemos imaginar, absolutamente de ficción, pero reales a fin de cuentas. En votos gana PNV, pero eso podría no significar nada cuando los constitucionalistas (PSOE, PP y UPyD) tienen los escasos justos para gobernar, ni uno más (y teniendo en cuenta que UPyD es sólo un escaño, ya digo que la cosa está terriblemente emocionante).
Sí... por una vez en nuestra bendita democracia, hay más constitucionalistas que nacionalistas en el parlamento vasco. Uno más, pero ya hemos visto que en Galicia y Tierras Vascas las cosas van de escaños simples. El PSOE ha ascendido, el PP ha caído como se esperaba y UPyD ha conseguido entrar, que no es poco. Los tres pueden convertir a Patxi López en el próximo lehendakari, el primero españolista, pero Dios sabe que no va a ser fácil. En un mundo coherente, hermoso, feliz, eso estaría solucionado en tres minutos. "Te apoyaremos", diría Basagoiti. Pero el líder del PP ya ha empezado su discurso dándoselas de llave, que sí, lo es, pero aquí nos jugamos muchas cosas como para ponernos a buscar concejalías. Es un momento histórico y él debería estar a la altura de las circunstancias.
Y sí, Patxi López también. Siempre he dado por hecho que pactaría con el PP de darse las circunstancias, pero mis expertos preferidos me están metiendo miedo en el cuerpo. ¿Será capaz de no...? Pongamos en antecedentes a los extranjeros: PSOE y PP son los dos principales partidos de España, en un país claramente bipartidista. Nunca pactan. Nunca hacen nada juntos. Yo, ingénuamente, creía que un asunto de Estado podría remediarlo. Éste lo merece. Patxi López tiene que admitir que el Partido Popular representa a los vascos que le han votado y que pactar con ellos es totalmente legítimo y democrático. No le pido que les regale nada: sólo que tenga sentido común y menos orgullo y complejos. De verdad, Patxi: he depositado más fe en ti que en muy pocos políticos. No me decepciones, ni a mí, ni a los vascos, ni a los españoles. Puedes convertirte en un gran líder, hacer historia. No hagas el ridículo.
Pero también está UPyD. Notaréis que éste medio-upedeysta no ha hecho nada de campaña por ellos, y no es porque no me parezcan coherentes o la mejor opción, sino porque esta vez se jugaba mucho en las Tierras Vascas. Cosa del destino, al final UPyD es pieza clave en ese juego final. Su escaño puede contar más que todos los del PNV (lo cuál, siendo malo, es un poco de justicia divina porque en el Congreso de los Diputados ocurrió justamente al revés). Es admirable que un partido reciente, tan claro, con un discurso que prometía acabar con las ventajas económicas vascas, haya logrado el respaldo de los propios vascos. Es el triunfo de la verdad frente al oportunismo. La fórmula tampoco ha sido buena con UPyD esta vez, porque su escaño ha sido por Álava y en Guipuzkua, con el doble de votos, se ha quedado a dos velas, pero en fin. Entrar ya es un éxito. UPyD, guste o no, ha venido para quedarse en la política nacional. Rosa Díez, con todos sus defectos, es la política más honesta de nuestro país. Estoy impaciente por ver cómo salen de las europeas. Cuán feliz me siento de haberles apoyado en su día.
Y los nacionalistas... ya digo que no me gusta esa nomenglatura, pero bueno. Prefiero hablar de independentistas o regionalistas, que es a lo que van. Confundimos muchas veces (desde fuera, claro) el nacionalismo vasco con el apoyo al terrorismo, cuando no es así. Quizá si el PNV no hiciese ojitos al electorado etarra no pasaría eso, pero es la realidad. No son terroristas, seamos justos, y me encanta que Alalar, independentista y anti-violento, haya crecido. Para mí el regionalismo no es malo, ni el independentismo. Lo que no me gusta es el atropello a la Constitución, y si alguien quiere saltársela que se haga previo Referéndum. Ya lo he dicho otras veces: no me gustan las medias tintas, y soy centralista porque creo en la España solidaria. El día que sólo seamos solidarios la mitad, abogaré por el nacionalismo valenciano, porque no pienso ser el último en abandonar el barco. Los madrileños si quieren, pero yo no.
Leía hoy una entrevista a Artur Mas, líder del catalán CiU y de visita por Valencia, en la que animaba a un encuentro valenciano-catalán. Dice que nos une lengua y cultura, y que no podemos vivir a espaldas el uno del otro. Es verdad, vivimos a espaldas, quizá más nosotros de ellos que ellos de nosotros. Pero es que si bien es cierto que nos une una lengua (igual que nos une el castellano con el resto de hispanos, no excluyamos) es radicalmente falso que nos una la cultura. La cultura valenciana no se parece en nada a la catalana, ni viceversa. Son dos culturas muy genuinas y con nulos nexos en común. Es más: creo que nuestra cultura nos une más a regiones como Madrid que a Cataluña, por mucha lengua que nos ate. Fin de la salida del tema.

Estaré impaciente por ver lo que ocurre en las Tierras Vascas. Hoy es un día histórico para ellos, y también debería serlo para el resto de españoles. El escenario más rocambolesco se ha cumplido, y también el más emocionante. Ahora es tiempo de pactos. Dios quiera que tengan sentido de Estado, todos ellos.

Posdata 1: ¿Os importa que haga pública la lista de seguidores del blog?
Posdata 2: Menuda tontería eso de los votos de Bitácoras. Al principio un éxito, pero a la tercera entrada ya no vota ni mi padre.
Posdata 3: ¡Uso Twitter! Y para algo más que de feed de rss (aunque no mucho más, para qué vamos a engañarnos). Soy el_croni ¿Me sigues?

Una canción parentéstica

Como la entrada anterior era de las elecciones, y la siguiente también lo va a ser, os desengraso un poco con una canción genial. Casualmente es en vascuence, pero juro que no era intencionado. Es la canción que me apetece poneros hoy. La escuché en el tráiler de La casa de mi padre (que tiene buena pinta ¡y oye! es española) y me encantó. Aquí la traducción de la letra.