Hoy es un gran día para todos. No por quién haya ganado o perdido, sino porque el pueblo ha ido a votar y porque lo de hoy es la mejor encuesta del mundo. Y hoy se ha devuelto el poder a un Partido Popular gallego que necesitaba de mayoría absoluta para gobernar y se ha decidido un parlamento vasco con más constitucionalistas que nacionalistas. Más por lo segundo que por lo primero, es absolutamente inaudito.
Primero, y brevemente, Galicia: no es que el PP haya ganado por inercia, lo que se le podía atribuir a Fraga en sus últimas legislaturas, sino que ha ganado al anterior presidente y su socio, Touriño y Quintana. Decían -y es verdad- que es muy difícil que un gobierno aguante sólo una legislatura, como ha sido el caso. Y ni siquiera podrán defenderse con la baja participación, porque ha sido alta. Dejemos de llamar incultos y provincianos a los votantes del PP, y quitanto trampas y bajezas, algo de mérito tendrán en las tierras gallegas. No por nada el Partido Popular gobierna en Madrid, Valencia, y también en las dos comunidades autónomas. Lo siento, pero no considero incultos ni retrasados a ninguno de los dos pueblos. Todo lo contrario. Esa teoría es bastante antidemocrática, diga de seguidores de Franco.
No me gustan las mayorías absolutas; son meras dictaduras a cuatro años de caducidad. El problema es cuando determinados partidos (llamémosle PP) sólo pueden gobernar consiguiendo la mitad más uno del parlamento. Otros dirán que las izquierdas unidas también responden al pueblo, ¿pero responden a un programa? ¿Se respeta de verdad al votante cuando se pacta, o se acaban haciendo experimentos radioactivos? No sé cómo, pero debería haber una forma de regular los pactos. No prohibirlos, pero sí asegurarse que el pequeño no puede chantajear al primero. Esa, por desgracia, es la tónica general. La ambición de poder acaba poniendo al mando a las minorías y eso, señores, es completamente anti-democrático.
Tierras Vascas. No miento si digo que estoy pletórico, feliz, satisfecho políticamente hablando. Son los resultados electorales más emocionantes que pudiésemos imaginar, absolutamente de ficción, pero reales a fin de cuentas. En votos gana PNV, pero eso podría no significar nada cuando los constitucionalistas (PSOE, PP y UPyD) tienen los escasos justos para gobernar, ni uno más (y teniendo en cuenta que UPyD es sólo un escaño, ya digo que la cosa está terriblemente emocionante).
Sí... por una vez en nuestra bendita democracia, hay más constitucionalistas que nacionalistas en el parlamento vasco. Uno más, pero ya hemos visto que en Galicia y Tierras Vascas las cosas van de escaños simples. El PSOE ha ascendido, el PP ha caído como se esperaba y UPyD ha conseguido entrar, que no es poco. Los tres pueden convertir a Patxi López en el próximo lehendakari, el primero españolista, pero Dios sabe que no va a ser fácil. En un mundo coherente, hermoso, feliz, eso estaría solucionado en tres minutos. "Te apoyaremos", diría Basagoiti. Pero el líder del PP ya ha empezado su discurso dándoselas de llave, que sí, lo es, pero aquí nos jugamos muchas cosas como para ponernos a buscar concejalías. Es un momento histórico y él debería estar a la altura de las circunstancias.
Y sí, Patxi López también. Siempre he dado por hecho que pactaría con el PP de darse las circunstancias, pero mis expertos preferidos me están metiendo miedo en el cuerpo. ¿Será capaz de no...? Pongamos en antecedentes a los extranjeros: PSOE y PP son los dos principales partidos de España, en un país claramente bipartidista. Nunca pactan. Nunca hacen nada juntos. Yo, ingénuamente, creía que un asunto de Estado podría remediarlo. Éste lo merece. Patxi López tiene que admitir que el Partido Popular representa a los vascos que le han votado y que pactar con ellos es totalmente legítimo y democrático. No le pido que les regale nada: sólo que tenga sentido común y menos orgullo y complejos. De verdad, Patxi: he depositado más fe en ti que en muy pocos políticos. No me decepciones, ni a mí, ni a los vascos, ni a los españoles. Puedes convertirte en un gran líder, hacer historia. No hagas el ridículo.
Pero también está UPyD. Notaréis que éste medio-upedeysta no ha hecho nada de campaña por ellos, y no es porque no me parezcan coherentes o la mejor opción, sino porque esta vez se jugaba mucho en las Tierras Vascas. Cosa del destino, al final UPyD es pieza clave en ese juego final. Su escaño puede contar más que todos los del PNV (lo cuál, siendo malo, es un poco de justicia divina porque en el Congreso de los Diputados ocurrió justamente al revés). Es admirable que un partido reciente, tan claro, con un discurso que prometía acabar con las ventajas económicas vascas, haya logrado el respaldo de los propios vascos. Es el triunfo de la verdad frente al oportunismo. La fórmula tampoco ha sido buena con UPyD esta vez, porque su escaño ha sido por Álava y en Guipuzkua, con el doble de votos, se ha quedado a dos velas, pero en fin. Entrar ya es un éxito. UPyD, guste o no, ha venido para quedarse en la política nacional. Rosa Díez, con todos sus defectos, es la política más honesta de nuestro país. Estoy impaciente por ver cómo salen de las europeas. Cuán feliz me siento de haberles apoyado en su día.
Y los nacionalistas... ya digo que no me gusta esa nomenglatura, pero bueno. Prefiero hablar de independentistas o regionalistas, que es a lo que van. Confundimos muchas veces (desde fuera, claro) el nacionalismo vasco con el apoyo al terrorismo, cuando no es así. Quizá si el PNV no hiciese ojitos al electorado etarra no pasaría eso, pero es la realidad. No son terroristas, seamos justos, y me encanta que Alalar, independentista y anti-violento, haya crecido. Para mí el regionalismo no es malo, ni el independentismo. Lo que no me gusta es el atropello a la Constitución, y si alguien quiere saltársela que se haga previo Referéndum. Ya lo he dicho otras veces: no me gustan las medias tintas, y soy centralista porque creo en la España solidaria. El día que sólo seamos solidarios la mitad, abogaré por el nacionalismo valenciano, porque no pienso ser el último en abandonar el barco. Los madrileños si quieren, pero yo no.
Leía hoy una entrevista a Artur Mas, líder del catalán CiU y de visita por Valencia, en la que animaba a un encuentro valenciano-catalán. Dice que nos une lengua y cultura, y que no podemos vivir a espaldas el uno del otro. Es verdad, vivimos a espaldas, quizá más nosotros de ellos que ellos de nosotros. Pero es que si bien es cierto que nos une una lengua (igual que nos une el castellano con el resto de hispanos, no excluyamos) es radicalmente falso que nos una la cultura. La cultura valenciana no se parece en nada a la catalana, ni viceversa. Son dos culturas muy genuinas y con nulos nexos en común. Es más: creo que nuestra cultura nos une más a regiones como Madrid que a Cataluña, por mucha lengua que nos ate. Fin de la salida del tema.
Estaré impaciente por ver lo que ocurre en las Tierras Vascas. Hoy es un día histórico para ellos, y también debería serlo para el resto de españoles. El escenario más rocambolesco se ha cumplido, y también el más emocionante. Ahora es tiempo de pactos. Dios quiera que tengan sentido de Estado, todos ellos.
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