Header

Mostrando entradas con la etiqueta Efemérides. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Efemérides. Mostrar todas las entradas

Los que siempre cumplen

No querría ser Mickey Mouse. Ni Barbie. Ni Carrefour. Sólo hay que enchufar la tele para comprobar que todos los días son su cumpleaños. Se pasan la vida de aniversarios redondos, con exposiciones y descuentos. Tengo la sensación de que los medios nos cuelan cada dos por tres sus efemérides, quizá porque ellos no tienen memoria o porque piensan que nosotros no la tenemos, pero qué maldita desgracia que servidor, un Hombre con Criterio que agita a las masas, sólo tiene memoria para las noticias. Para eso soy un lince, qué le vamos a hacer. Un elefante.

Me pasa que no recuerdo los nombres de mis amigos cuando los busco en la agenda del móvil, o que hay escenas e incluso personas que borro por completo de mi cabeza ("¿de verdad estuve allí? ¿de verdad le conocí?") pero Dios me concedió un bendito disco duro de hemeroteca. Recuerdo hasta las noticias que ya nadie recuerda y suelo situarlas con bastante acierto en el calendario de los años. Me da igual que sean noticias de la tele, del periódico o de Internet. Soy bueno registrándolas, qué le vamos a hacer. Soy tan malo memorizando el resto del universo que no me importa presumir de lo único que se me da bien.
Pero.
Mi memoria hemerótica me juega malas pasadas. Noticias que ya había leído hace meses, vamos. Estoy harto de leer que por fin encuentran agua en Marte, porque cuando la repiten seis meses después advierto que nadie desmintió la anterior, y también estoy intrigado con averiguar qué criterio utilizan para que cada año sea el cumpleaños de Mickey y Barbie, porque me tienen desconcertados. Ni usando la fecha de nacimiento, muerte de creador y personaje me salen las cuentas. Y también están los grandes supermercados, o el sujetador (ese eteeerno reportaje de Antena 3 noticias, que Matías Prats pone cada viernes soso) o el seiscientos. Menuda agonía de vida, siempre de fiestas.
Yo cumplo el martes y me doy por satisfecho. Serán dieciocho, he dicho.

La imperfecta Constitución

Lo siento, lo siento. Hubiese escrito esta entrada ayer, pero la efeméride me pilló en Madrid. Cero turismo en una ciudad que ya me pide retorno, pero eso es otro asunto. La Constitución Española, la del 78, me llama ahora.


Que todos pitos y flautas con lo bien que está la Constitución, y como a mí me aburre soberanamente repetir lo que ya dicen los demás (nota mental: si un día soy presidente del gobierno, Dios no lo quiera, suprimiré los minutos de silencio y demás ejercicios de pérdida de tiempo), pues diré lo que no me gusta de la Carta Magna, lo malo malísimo, lo que nos trae de cabeza y por el camino de la amargura. Bueno, no sé si tanto, pero en un santiamén he sacado las cinco peores cosas de la Constitución. Quizá no son las peores, pero es lo que he podido en eso que me preparaba la cena. No hay nada que no haya comentado antes en este blog. De hecho, es un pupurrí de mí mismo. De mal a peor.

PRIMERO. España de las autonomías. Me parece bien que haya autonomías, aunque os aseguro que para mí no sería un drama que no existiesen, y se controlase todo desde el propio Estado. Pero bueno, están ahí y hay que sacarlas adelante de la mejor de las formas. De ahí a los excesos que hay, no. Devolvería varias competencias al Estado, empezando por la educación. Una educación de consensos, eso sí. Democracia siempre.

SEGUNDO. España laica. El laicismo (entre laico y no confesional no existe diferencia alguna, pese a que más de uno se enfrasce en características genuinas) es algo constitucional y no debemos extrañarnos cuando alguien pide que se retiren los símbolos religiosos. Que no pregunten a los ciudadanos si están a favor de las sentencias pro-laicismo: ellas sólo cumplen la ley. La pregunta, si acaso, es si estamos de acuerdo con que España sea laica. Lo es, en la teoría, que en la práctica dista mucho. Algunos ponen el grito en el cielo por un crucifijo en las aulas cuando los altos mandatarios juran (o prometen) con la Biblia delante, cuando los funales de Estado son de la Iglesia (y con Rouco, ¡añap!) y celebramos la Navidad y la Pascua como si nada, por no mencionar todas las calles dedicadas a santos o papas. ¿Donde termina el laicismo y comienza la tradición religiosa? Yo no lo sé. Pero estoy a favor de las dos: laicismo y tradición. Eso sí: si fuese por la Constitución, nada de lo que he mencionado se haría. Los políticos han sido "inconstitucionales" desde el primer día, en lo que a Iglesia y Estado se refiere. Psocialistas y Ppopulares por igual.

TERCERO. España de la resociabilización. Como me parece una temeridad presuponer la resociabilización de todos los presos, estoy a favor de la cadena perpetua (o cadena de muerte, si el reo la prefiere. Tranquilos, que lo justifico) en tres casos muy concretos: pederastas, violadores y terroristas. Quitémonos ese complejo de decir que todos se hacen buenos al pasar por la cárcel, que a los que tienen sentido común les entra la risa. Hay casos muy evidentes de personas que quieren reincidir nada más salir de prisión, y lo reconocen sin tapujos. Esos no deberían salir mientras fuesen un peligro. Gracias a nuestra Constitución, no podemos evitarlo. Pues a cambiarlo, hombre.

CUARTO. España monárquica. No es de recibo que una Constitución que prometía ser moderna, nos colase un Jefe de Estado que responde igual a rey que a figura de Belén, por lo poco que hace. Es una institución machista, en un machismo no justificado ni para 1978; es una institución hereditaria, por lo que sólo puede llegar a ella un heredero; y entre un sinfín de injusticias, es abominable que el rey sea inviolable - que no puede ser juzgado por el derecho penal, en resumen. Que si le apetece matar a ocho vedettes tocayas, nadie le podrá poner la mano encima. En fin. Desconfío de cualquier persona monárquica. Para mí es igual que si me dicen que se dejan pisotear. Tampoco me creo el cuento del "Campechano de la Transición", y aunque fuese cierto, no veo razón lógica para agradecerle su trabajo de entonces con un "premio" eterno, para él y para todos sus descendientes. Qué estupidez.

QUINTO. España y la vivienda digna. Se supone que tenemos derecho a una vivienda digna, pero es más bien un brindis al sol. Supongo que en la España del ladrillo, anteponemos la vivienda a la vida: de ahí que no importe vivir miserablemente con tal de tener un piso a nuestro nombre. Como no veo forma humana de lograr que todos tengamos una vivienda por la jeta, prefiero que quiten ese chiste de derecho de la Constitución. Por dignidad. Para no tener la impresión de que se están riendo de mí, cuando por un lado leo "derecho a vivienda digna" y por otro veo a todo el mundo ahogado a final de mes.

Este año Franco no ha muerto

Será que estoy en la parra, pero esta semana ha sido el aniversario de la muerte de Franco y no me he enterado, salvo por una pequeña mención de Zapatero en la que decía algo así como que era un buen dato que el franquismo caiga en el olvido: pues ha sido el único tipo que me lo ha recordado esta semana, oiga. Menuda contradicción.

He visto este video y me ha dado un repelús de caramba. Lo bien que estamos en la democracia, caray... y hoy, que le preguntaba a mi madre por el franquismo (soy un niño muy interesado cuando me pongo, lo juro; no hay nada más divertido que escuchar versiones de la historia) me contaba que ella, mujer soltera, ya pudo votar en un referéndum casi al final del franquismo, pero durante el franquismo (el de la sucesión real, ese). Que no se pasen con la memoria histórica: estos atisbos de igualdad, aunque escasos, siguen siendo historia.

Una pregunta inocente en un día señalado

Hoy, que todos esos catalanistas independientes salen a la calle con la bandera de la estrella gritando libertad para los païssos catalans, alegando comentarios como que no se sienten de España, me pregunto yo con qué coherencia lo dicen si los valencianos tampoco quieren ser catalanes, no lo han sido nunca y pese a todo, nos incluyen en su mapa ficticio.


Me asombra, sólo es eso. Que de lo que acusan a España nos lo están haciendo a nosotros, con la sutil diferencia de que con Valencia no hay ningún rigor histórico ni respaldo electoral.

Más que los periodistas de Madrid que les ha dado por escribir ahora Catalunya. No sé: también deberían poner London, New York y València si me apuras.

Qué incoherentes los primeros, qué tontos los segundos.

Un cumpleaños exagerado

¿Soy el único al que le parecen excesivos los festejos por el 90 cumpleaños de Nelson Mandela? ¿Excesivísimos? Tanto concierto, tanto "envía tu felicitación al 5545", tanto invitado... No sé qué harán si llega a los 100. Capaz que sacrifican vacas en su honor.

Crónicas Salemitas, Año 1

No sé qué fue lo que me arrojó el 21 de Mayo de 2007 a abrir Crónicas Salemitas y extender mis tonteras por el planeta Tierra, pero es que hoy hace un año desde aquel crimen. Me hace muchísima ilusión haber llegado al primer aniversario y tengo fuerzas para seguir durante muchísimo más tiempo.
— ¡Pero si no te lee nadie, Hombre con Criterio!
Oye, no me marees. Que tengo más de doscientas visitas diarias (!!!) y a mucha honra.
— ¿Tantas veces entras al día?
Mira, te voy a dejar aquí, por mentecato. No te burles de mis anónimos lectores y concienciados comentaristas.
A todos ellos les estoy muy agradecido. No sé cuándo llegasteis. No sé qué opináis de este sitio. No sé cada cuanto entráis. No sé qué os ha gustado más, qué os ha gustado menos. No sé nada de vosotros, así que esta es la entrada de Crónicas Salemitas llegado el día, la de sugerencias, críticas y lapidaciones. Diría "retroalimentación", pero nunca me ha parecido una buena traducción de "feedback". Crónicas Salemitas cumple años y no quería dejar pasarlo.

60 años

Son pobres, traicioneros, pendencieros, sucios, incultos, violentos, extremistas, sanguinarios, fanáticos y vengativos. Pero que eso no nos confundan: Palestina defiende una justicia y sesenta años de opresión y genocidio no cambian nada. Israel nunca debió existir y no deberíamos condecerles ni un metro cuadrado de casa, porque estaremos cediendo antes el terrorismo de los ricos. Quien quiera que los judíos tengan un país para ellos sólos que les regale su casa, pero yo no les doy la mía y mucho menos la de los palestinos, que nadie les ha preguntado. Si los judios se creen tan distintos como para merecer una nación exclusiva para los de su raza, son tan repugnantemente racistas que me pregunto si alguna vez han sido distintos a los nazis. ¿De verdad lo son? Sesenta años de injusticia, Palestina libre. Free Palestina.

El día de la nación

Con tanto refresco histórico por eso del 2 de Mayo, acabaremos por creer que la nación (o el sentimiento nacional siquiera) nació hace dos siglos. Nada, como si fuésemos un país creado a dedo, extraordinariamente más jóvenes que los países del Nuevo Continente. ¿Vosotros os lo creéis? Perdonadme, pero yo no. España es una nación antiquísima y lo de 1808 fue una prueba de nuestro sentimiento patriótico, pero ni mucho menos la creación. Lo que pasa es que ese sentimiento viene de muy de vez en cuando y nos tienen que poner en extremos para demostrarlo, pero que no nos quiten lo baila'o. Tampoco creo yo que los franceses nos hubiesen llevado a la ruina, pero bueno... reconozco que la figura de Napoleón Bonaparte me fascina, así que bien planta'o, no nos podía ir peor que con la monarquía. O sí, no sé, pero desde luego no fuimos españoles desde entonces. Fue mucho, mucho antes. Es que me parece ridículo que se discuta esto e incluso que la gente lo repita como loros, como si una mentira repetida mil veces pudiese llegar a ser verdad.
Lo único seguro es que nos la metieron doblada. Les dejamos pasar por España para conquistar Portugal y nos conquistaron a nosotros. Si es que nos merecíamos eso y mucho más, por mediocres.

Tal día como hoy

Hay dos días en mi vida que sin afectarme personalmente, lo he pasado mal. Uno fue el accidente de metro de Valencia (al cuál, dicho sea de paso, quiero dedicar una entrada por algo en concreto) y el otro, el 11M. Cuando lo recuerdo me pongo malo, y no es para menos. Y el 11M tiene especial trascendencia en este día porque fue, exactamente, un día como hoy.
No, hoy no es 11 de Marzo. Pero lo importante de ese día no era ni que fuese once, ni que fuese Marzo. Era precisamente que ocurrió tres días antes de las elecciones.
Osea, hoy.
La historia del país cambió el 11 de Marzo de 2004, no me tiembla el pulso al decirlo, y más se incrementó ese cambio con los resultados de las urnas del 14, completamente consecuencia del atentado. Aquí hay dos verdades como templos, o al menos una y media. La primera, que Zapatero nunca hubiese ganado sin las bombas. La segunda, más opinión que verdad, que el PP mereció perder por esas muertes, consecuencia directa de la invasión de Irak. Sí: es una opinión, lo reconozco. Retiro lo de verdad a medias.
Hay mucho que decir de aquel día. No creo en la teoría de la conspiración y con todo, me parece provechoso que los medios sigan sus propias líneas de investigación, porque cualquier nuevo dato debería ser recibido con positivismo. Esto ya lo dije. Lo que yo espero es que no haya ningún efecto explosivo, ningún detonante, que pretenda alterar los resultados de las urnas. ¿Al precio de un muerto? Ni loco. Y hay gente del PP, estoy seguro, que se alegría en su fuero interno en el caso de que ETA atentase en estos días. Yo la verdad es que no sé a quién beneficia una bomba ahora mismo, así que mejor no jugar con fuego.
Verdad o no, los nervios desatan la rumorología. Mi madre me acaba de reenviar un sms cadena que dice así: "ZP sigue negociando con ETA.Se prepara un comunicado de la banda de "entrega de armas"para provocar un efecto 11-M que dé la mayoría absoluta al PSOE.¡Pasalo!". Sobre la fuente de esta noticia, no dice nada. Intuyo que habrá sido De Juana, que se ha pasado a los buenos. O Acebes nervioso. O Rubalcaba, que le cogió gusto a eso de los mensajitos en jornada de reflexión y quiere causar lío. Lo mismo da.
Dicen que a ETA no le interesa atentar en campaña, porque le conviene que gane el PSOE. Yo, si votase al PSOE, me preguntaría el porqué.

Posdata: Me vais a perdonar que no pare de hablar de política pero ché, ¡ya queda nada!

La gran riada del 57

Hoy hace medio siglo desde la Gran Riada de Valencia, esa de la que son testigos muchas placas desperdigadas por la ciudad. "Hasta aquí llegó el agua", recuerdo que decía un pequeño letrero a la altura del techo, en mi primer colegio. Como ese cartel, decenas.
De aquello aprendimos la lección y se desvió el río Túria para que ya no pasase por la ciudad. Nos quedó un cauce sin agua y oye: le hemos sacado mucho partido. Si no que se lo digan a la Ciudad de las Artes, que de la noche a la mañana se ha convertido en símbolo valenciano, o al nuevo zoo que ya está medio abierto. O el pulmón verde que tenemos ahí. Esa gran riada trajo muertes, pero qué ironías, sus consecuencias han traído mucha vida.

Dos fechas

Por un lado se celebra el aniversario de muerte del Ché, del que sólo espero que no resucite si no quiere morir de un infarto. Por otro lado los valencianos celebramos el día del Reino de Valencia, todos felices nosotros. Dos fechas que nada tienen que ver en un mismo día.

Diana y Letizia

Quizá Letizia Ortiz soñaba con ser la nueva Lady Di: una princesa moderna y comprometida, a la vez que amada por el pueblo. Una princesa con estilo propio y genio, capaz de callar al mismísimo heredero. Quizá ese era el sueño de Letizia mientras grababa sus últimos telediarios en la Primera. Nunca lo sabremos.
O en realidad no. Letizia esperaba crear un nuevo tipo de princesa, el de republicana y sindicalista, una figura monárquica que imitarían todos los países "coronados". Tampoco le funcionó demasiado bien, si es que esa fue su intención.
Lo que es evidente es que España no le tiene el cariño que Reino Unido le transmitía a la Princesa de Gales. Ni a diez años de su muerte tampoco. Mientras que de Lady Di se admiraba su glamour, compromiso con los más desfavorecidos y carisma, de Letizia se habla de lo anoréxica que está en las últimas fotos, lo trepa que tuvo que ser para casarse con el Príncipe y que si se hizo una ligadura de trompas en sus años de juerga, motivo por el que no tuvo a Leonor hasta pasado un tiempo. Más aún: conozco a bastantes personas, os asombrariáis cuantas, que aseguran haber visto a Letizia entrar al Instituto Valenciano de la Infertilidad, el más importante de España, pero ya sabéis: puede saberlo todo el mundo que en España, la prensa no dice nada. ¿Y van EL MUNDO y EL PAÍS de republicanos? Los medios son los primeros culpables de que a estas alturas sigamos pagando un rey. Y mira que a mí no me caen mal, conste... pero de que no me caiga mal una persona a tener que pagarle una vida de lujo a él y a todos sus parientes, hay un abismo. Eso sí que no.

P.D.: ¿Recordáis el día en que murió Lady Di? Yo tenía 10 años, estaba en Dénia y recuerdo que me lo dijo mi hermana en la cocina. De hecho, ya no recordaba esa cocina, porque hicimos obras hace mucho tiempo y nada tiene que ver. Pensé que si fuese Lady Di, fingiría mi muerte para que nunca más me acosasen y me iría a vivir a un lugar paradisiaco. Quién sabe. Quizá Lady Di esté en las Bahamas.

Mitos (y futuros mitos)

Elvis está vivo, ya lo dijo un amigo de Calamaro, pero en la memoria de todos nosotros. Está “vivo” incluso antes de estar vivo, porque la mayoría de nosotros ni siquiera lo conoció con vida. El Rey, como lo llaman, pasa al panteón de las deidades mortales con otros como Marilyn Monroe, Audrey Hepburn u otros más recientes como Diana de Gales: no importan los años que pasen, que siguen vivos para nosotros. Aunque muchos no hayan visto sus películas o escuchado sus canciones, ni saber siquiera porqué son famosos, lo son. ¿Se puede intuir quién será el próximo mito, quién entre los que están vivos? Quizá Sonsoles Espinosa a lo Jackeline Kennedy o Leticia Ortiz emulando a Grace Kelly. En fin: no soy buen mitómano, por si no lo habéis notado.

El día de la libertad

A riesgo de que El Corte Inglés saque provecho de esta efeméride, los españoles podemos considerar hoy 15 de Junio el día de la libertad. Libertad. Qué palabra. Y cuanto significa.
Nací en el 87. Para mí, la dictadura no es más que un capítulo de la España que me precede, pero en ningún caso la que he vivido. Uno de mis primeros recuerdos políticos fue el día que ganó Aznar sus primeras elecciones, allá por el 96. Tengo en la cabeza a un compañero de clase ondeando en el patio la bandera del Partido Popular, y ninguno sabíamos bien qué signicaba eso. Que era lo que querían o no nuestros padres era todo lo que podíamos decir.
No imagino mi vida sin democracia. Por muy malo que sea un gobierno, ninguno ha sido peor que Franco. Por muy malo que sea, es mi derecho decidir su cambio. ¡Eso es la democracia! No que gobierne quien tú quieras, sino que gobierna quien la mayoría quiere. Y debemos estar orgullosos de vivir en un país democrático.
Suárez, González, Aznar y Zapatero, un cuarteto histórico. Rajoy perdió no por el 11M, sino por no llevar una Z en su nombre. Suárez, de nuevo Suárez, en gran parte responsable de lo que hoy somos. No deja de ser triste el hecho de que el primer presidente democrático de la Nueva España, un héroe con todas las letras, siga vivo y sin embargo no sea capaz de recordar quién ha sido. Un auténtico drama.
Hoy somos libres, escuchamos la canción de "¡Libertad!" en la televisión y de verdad nos emocionamos -o me emociono, no pluralizaré tan rápido- y debemos valorar lo que tenemos. Y valorar no significa repudiar lo que hemos sido. España es un país de larguísima historia. Con treinta años de pueblo libre, cabría preguntarse por qué hay tantos separatismos, por qué algunos se obsesionan con reescribir la historia. Que no quiten las estatuas de Franco de las calles, por favor. Sólo viéndolas puedo valorar de verdad lo que es la libertad.

Treinta años de cine bélico espacial

La Guerra de las Galaxias cumple treinta años desde el estreno de su primer episodio en el cine, cuando marcaría un antes y un después en el género de la ciencia-ficción e incluso la fantasía. No puedo considerarme fan (me pierdo fuera de los personajes principales) pero he visto, aun a destiempo, todas las entregas de la saga. Recuerdo cuando se cumplieron los veinte años y fui a ver las versiones mejoradas al cine. ¿Puede ser que ya hayan pasado diez años desde entonces? Cómo pasa el tiempo. No quiero pensar lo que me deprimirá el cincuenta aniversario.
Me gustan las historias de Lucas. Son bonitas, tienen una trama emocionante y un guión digno de mejora. Pero a pesar del poco atino (a mi juicio) del director con los diálogos, algunas frases han quedado marcadas en la historia del cine: "Que la fuerza te acompañe", "Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana" o mi favorita: "Lo sé" (cuando la princesa Leia le declara su amor a Han Solo).
No me cabe la menor duda de que George Lucas acabará rodando los episodios VII, VIII y IX. Bien por nostalgia, cariño o simplemente porque no ha sido capaz de estrenar otra película de semejante éxito. Pues las veremos, ¿no?

Feliz cumpleaños, Hergé

Me reconozco tintinólogo. He leído todos los cómics de Tintín, he visto todas las películas en video, la banda sonora es un tema más en mi iPod y mi raza favorita de perro es el Fox Terrier. Así que con este perfil no es de extrañar que me alegre por los cien años de Hergé, el padre de la criatura.
La cosa me viene de familia. Por las estanterías de mi casa hay biografías del autor, alguna figura de los personajes y hasta una moneda de euro conmemorativa con el rostro del joven reportero. Con semejante cuadro, no es de extrañar que me acabase aficionando a uno de los cómics más famosos de la historia y quizá parte de culpa la tuviese la admiración que tengo hacía el propio Tintín. ¿Quién no querría viajar a China, a la Unión Soviética, al Congo y hasta la Luna con una moleskine en mano para ser testigo de la noticia? ¿Cómo resistirse a descubrir el paradero de las joyas de la Castafiore o el secreto de las siete bolas de cristal?
Del periodista más intrépido del papel sólo nos quedan veintitrés aventuras. Pero no importa, porque siempre habrá un nuevo lector, un nuevo niño o adulto que se sumerja en sus páginas y descubra la emoción de nuestro protagonista. Mientras tanto, Tintín seguirá vivo.