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Lealtad

Hace días, no diré dónde ni con quién, hablaba sobre un accidente de calle. Un joven, que cruzaba borracho un paso de cebra, fue golpeado por un coche que le rompió un hueso de la pierna (¿o era la pierna en sí?). Era madrugada y el semáforo estaba en rojo para los peatones. Mi conocido, igual que el resto de amigos del chaval, testificaron que el semáforo estaba en verde para ellos y que era el coche el que se lo había saltado. La multa ascendía a una barbaridad que ni recuerdo, supongo que adiós carné y quién cargue con los traumas de ese buen hombre que juró que no se había saltado el semáforo pero tenía en su contra a la "víctima" con un puñado de amigos por testigos. Él no tenía a nadie. Pero decía la verdad.

No recuerdo la cifra porque estaba sobrecogido. Me parecía gravísimo.
-¿De verdad mentiste? Ese tío decía la verdad y le jodistéis la vida, o por lo menos una buena temporada.
-Eh, era mi amigo. ¿Es que tú no habrías hecho lo mismo?
Durante un buen rato me quedé pensativo. Busqué apoyo en otras personas, que tampoco tenían muy clara la respuesta.
-Eso es mentir con pésimas consecuencias -me defendía yo.
-¿Y a mi amigo qué? ¿Que le jodan?
-¡Tu amigo se saltó el semáforo porque iba borracho!
-Era mi amigo. Todos testificamos a su favor -y lo dice como si fuese la mayor obviedad del mundo.
Hasta el día siguiente me vi en un mar de dudas. Porque si bien tenía clarísimo que no mentiría en contra de nadie, por mucho dinero que pudiese ganar alguien, me pregunté si yo era un mal amigo. Vista la rotundidad con la que defendía su caso este conocido, dudé si yo haría o no lo correcto. Hasta entonces siempre lo había tenido claro, pero por una noche pensé que podía ser mala persona.
Pero entonces razoné. El debate no está en si un amigo debe mentir a un juez para beneficiar a otro amigo, por mucho que le joda la vida a un desconocido; el debate está en que un amigo jamás le pediría a otro que mintiese por él si eso le jodiese la vida a un desconocido. Yo no lo haría. La simple idea me parece repugnante. La multa de ese hombre desconocido pesaría toda la vida sobre mí. No es que todo valga en la amistad: es que un amigo jamás pediría algo tan repugnante. Me considero muy leal, extremadamente leal, pero tengo claro que la lealtad a los demás empieza con la de a uno mismo. Y me estaría traicionando si llegase a caer tan bajo por algo que, risa me da, se atreven a llamar amistad.

Tobi Lolness

"No tenía nada de mágico. No daba ni la juventud eterna ni inteligencia. No convertía en invencible o invisible. No permitía ver a través de una pared, de un vestido o de un cerebro, ni hacía volar, hablar a los insectos, pronunciar frases como: "¡La fuerza del árbol está conmigo!". No se transformaba en duende saltarín, en hada hermosa, en espada, en dragón, en lámpara o en genio. Su único poder se lo otorgaba su precio. La piedra del árbol era carísima. Punto final".
No sé la de veces que me he dejado Tobi Lolness en la última semana y la de veces que he vuelto a él, pero ayer fue un sprint por llegar al final. Es tremendamente original. Lento. Pero muy bueno. Inteligente. Y la portada es sencillamente sensacional.
Tengo un problema con las sagas. No puedo tenerlas incompletas. A ver: si no me gusta la primera, está claro que no voy a seguir por un afán de coleccionismo, pero si la primera la he sacado de la biblioteca, y me compro la segunda, tendré que acabar comprándome irremediablemente la primera, aunque ya la haya leído. Me temo que eso es lo que voy a tener que hacer (¡déu! ¿cómo seguirá?), y no es que me guste llenar el saco de Salamandra, pero suerte que el libro lo merece. Este fragmento que os he puesto arriba me gusta especialmente: no describe la trama en absoluto. La piedra del árbol, de hecho, no es el tema central ni mucho menos (no, no lo es), pero esa descripción es muy del autor. Lo que sí describe muy bien es el estilo del libro, que describiré de una forma muy sencilla: imagina unos humanos de dos milímetros de altura que viven en las ramas de un frondoso árbol. A partir de ahí, Tobi Lolness habla por sí sólo. Me encantan los libros que te cambian un poco la percepción de las cosas, y yo estoy seguro que a partir de ahora miraré de otro modo las ramas. ¿Y si...?

Gran Hermano

Creo que el caso Jade Goody ha puesto de manifiesto que Reino Unido no es tan respetable como en otros tiempos. Yo cada día me fijo más en Francia: eso que es un país.

Mi vida con Gmail


Me entero que el correo de Google cumple cinco años y reviso el tiempo que hace desde que creé mi primera cuenta (hoy en día administro unos cuantos @gmail, cosas del ciberespacio): fue el 19 de Junio de 2004, hace casi cinco años, y recuerdo que recibí la invitación de uno de los reporteros de entonces de HarryLatino, nombre que no se me olvida porque era musulmán (no hemos tenido tanto equipo musulmán, esas cosas se quedan).

Hoy puedo medio-celebrar el lustro, considerando que tengo Gmail practicamente desde el principio (bueno, dos meses y medio después, pero como si lo fuese) y tengo que admitir que este correo tan práctico me ha hecho la vida mucho más fácil. Puedo prometer que lo usé como correo principal desde el primer día, dejando al vejestorio Hotmail en el peor de los olvidos.
A lo largo de todo este tiempo he repetido una y otra vez las maravillas del correo de Google, y he ido convenciendo a mis amigos poco a poco (algunos, ejem, fueron muy reticentes hasta que lo probaron). Me resulta terriblemente práctico y agradable de leer, lo reviso incluso cuando estoy fuera de casa gracias al iPod y hasta me he activado algunos de los "extras" de laboratorio, como Task (con la última novela que escribí iba tachando uno a uno cada capítulo que terminaba; era muy emocionante), superstars (muy útil en el correo de ElDiccio, que también es el mío de Cronista@. Las estrellitas azules son datos pendientes de agregar, el interrogante morado es para El Quisquilloso), la firma por delante del texto citado (antes me pasaba la vida borrándolo. Me encanta esta opción), el deshacer envío, el title tweaks, el Google Calendar (con los SMS gratuitos que me recuerdan con quién he quedado, en qué lugar y a qué hora) y alguno que otro más. Por cierto: uso Gmail en inglés. Al principio, no sé si sigue pasando, la traducción al castellano deformaba un poco la pantalla. Además, que no es muy difícil entenderlo...
De los "themes" o diseños, sigo usando el clásico: me parece perfecto. Y también utilizo el Google Notifier, una herramienta imprescindible en mi vida. No lo oculto: si Gmail fuese de pago, yo sería de los que pagaría. ¿Cómo sería nuestra vida sin él?