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Una de esas entradas que ignoráis soberanamente


Pongo canciones por el simple gusto de ver cómo os la saltáis y pasáis a la siguiente entrada. Esta es Face, de Zombie Kids.

Hijos de todos, abortos de ellas

La naturaleza ha concedido a la mujer un papel primordial en la creación, pero la ley es la responsable de su supremacía. A medida que la sociedad avanza y equipara los derechos de la mujer con los del hombre, en ocasiones se olvida de contrarrestar con las obligaciones que conllevan su nueva situación. El aborto, en concreto, es uno de los temas más espinosos que existen y de los pocos que han conseguido que no pueda definir una opinión. Lo que me parece más evidente, en pro de una civilización con hombres y mujeres iguales, es que la mujer debe renunciar a su papel de única responsable del aborto si pretende que el hombre sea también responsable del hijo. No se puede tener el privilegio sin la obligación, ni la obligación sin el privilegio. La legislación actual ignora el papel del padre sobre el gestante, negándole toda decisión sobre su continuación, pero lo obliga sin excusas a la hora de reconocerlo. No puede detener el aborto si desea el hijo, pero está obligado a tenerlo si la mujer sigue adelante con ello. Ella decide en lo bueno y en lo malo, sin que el hombre tenga derecho a decir nada. La realidad, amparada por la ley, es todavía más retorcida: la mujer puede obligar al hombre a asumir la paternidad aunque este no quiera, pero nadie la obliga a reconocerle al padre que ha tenido un hijo si quiere callarlo. Por supuesto que ser mujer en un embarazo es mucho más complicado que ser un hombre, pero eso no es excusa para aplastar la igualdad por el camino.
¿Hay solución? Supongo. La respuesta no puede consistir en obligar a la mujer a tener un hijo si esta no tiene (aunque sea el deseo expreso del padre), pero si estamos de acuerdo en que ella y sólo ella es quien decide sobre si tenerlo o abortar, es imprescindible que el hombre sea preguntado al respecto: ¿Quieres o no quieres tenerlo? Si no quiere, que la mujer se convierta en única responsable del pequeño, pues es su decisión exclusiva ser madre. Si él quiere tenerlo, ni siquiera se produce la ansiada igualdad: ella aborta si es su deseo. No es una situación justa, pero ni tan desigual como la que tenemos. Puede que el aborto sea una decisión individual, pero ser padres es cosa de dos, y una mujer que ha tenido la oportunidad de abortar y ha renunciado a ella jamás debería obligar a un hombre a ser padre. El aborto, guste o no, es un derecho en nuestro sistema legal. La paternidad es una obligación.

Roald Dahl en «La historia secreta de la literatura en cómic (ii)»



Roald Dahl, el genio de la novela infantil y maestro del relato corto de adultos, es el protagonista del segundo episodio de La historia secreta de la literatura en cómic, después del capítulo de las hermanas Brönte.
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Se aceptan propuestas para el próximo protagonista de La historia secreta de la literatura en cómic.

Antonio Gisbert y su obra

Encontrar una galería virtual con los cuadros del pintor valenciano Antonio Gisbert es más complicado de lo que parece, por no decir imposible. Si el Museo del Prado necesitó más de un siglo para sacar de su sótano El fusilamiento de Torrijos y sus compañeros (y eso que Gisbert había sido un siglo atrás director de la institución), encontrar el resto de sus obras es una tarea demoniaca. A continuación otros ejemplos de su talento:


Las tres gracias




Amadeo I frente al féretro del general Prim