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Feria del Libro de Madrid

La feria del libro de Madrid es alucinante. Estaba más feliz que un niño en un parque de atracciones. Hasta me llevé postales promocionales de mi libro (caseta 237, Ediciones B), pero lo más curioso fue cruzarme con lectores (comentaristas o no) de este blog (y de grupos separados, personas que no había visto en mi vida). ¿Creéis que me preguntaban por HarryLatino? Qué va. ¡Eran de Crónicas Salemitas!

-Hola... soy lectora de tu blog. Te he visto y te quería saludar.
-Hola. Leo tu blog a menudo. Pero no comento nunca.
-Hola. Entro a tu blog. Soy _______. Sólo comento cuando creo que tengo algo que aportar.
Parecerá que me las doy de importante, pero nada más lejos de la realidad. Algo me huele a conspiración madrileña, que tengo dos años de blog y nunca me han parado hipotéticos lectores en Valencia para presentarse. Eso me pasa por decir que voy a la Feria :-P eso, y que en un ambiente tan literario teníamos más probabilidades (¡dichosa probabilidad!) de encontrarnos.
Esto, sumado a personas que conozco y que un día, sin venir a cuento, hacen referencia a determinada entrada de mi blog (y yo nunca hubiese dicho que entraban a leerlo) me hacen pensar que debería empezar a anunciar yogures entre entrada y entrada. No, es broma. Cuando la gente es agradable, estas experiencias sólo pueden ser bonitas. Y la dirección del blog aparece en la página de créditos de mi libro, así que va a haber un nuevo público en pocas semanas (suponiendo que la gente presta atención a esa página, aunque algunos lo van a hacer sólo por la curiosidad de mi nombre). Ya veremos qué impresión se llevan...

Plaerdemavida

Hay pocos placeres en esta vida como encontrarse con un relato de tu autor favorito que no has leído antes. Ayer fue The Minpins, de Roald Dahl. Desde que leí ¡Qué asco de bichos! en primaria, no he dejado de seguirle.

Ahora descubro que este relato se publicó después de muerto, y si le sumamos que no tiene ilustraciones del incombustible Quentin Blake (¿sería tan fan de Dahl sin ese ilustrador al lado?) no es de extrañar que sea uno de sus títulos más desapercibidos.
No sabría qué libro recomendar de Roald Dahl, porque casi todos me parecen buenos. Relatos de lo inesperado es sencillamente soberbio, aunque lo cierto es que tengo varias antologías de sus relatos y acabo liándolos todos, así que no sé a qué libro pertenece cada historia. Digamos que casi todas son buenas. Recuerdo la del enólogo, el abrigo del amante o el vicario y los muebles, simplemente geniales. Y si nos vamos a terreno infantil, Las brujas es genial, igual que El GGB, Matilda, Charlie y la fábrica de chocolate, y muchos más. Espero que la próxima vez que vaya a Reino Unido sea para visitar su museo. Cruzo los dedos. Claro que hay que salir de Londres, y no todo el mundo tiene la misma dahlmanía que yo. Pero no me rindo, no.

Expresiones y palabras que irrumpen en tu vida por todos los frentes (i)

Llevaba tiempo queriendo abrir esta sección del blog. Expresiones y palabras que te suenan extrañas y que sin embargo, por una confabulación mundial, parece que todo el mundo se ponga de acuerdo para utilizarlas. No significa necesariamente que se trate de una moda; puede deberse, simple y llanamente, a la ignorancia de servidor. Y abrimos la sección con...


"A tope, con la cope"

De no oírla nunca, a oírla el mismo día de boca y teclado de personas que no tienen nada que ver entre sí.

Ante situaciones desesperadas, ...

Leo en la prensa que el gobierno de Suazilandia pretende tatuar con una marca en el culo a todos los seropositivos del país. "Como reses", dicen los medios. Si a un colectivo marginado le pones un distintivo, lo marginas más, es de primero de primaria. Y supongo que eso es lo que han pensado los periodistas del contienente europeo.

Claro que ellos, imagino, no tienen tatuajes en el culo pero piensan con él.
Que esta medida sea llamativa no quita que pueda ser positiva. Me explico.
En Suazilandia tienen sida el 26% de los ciudadanos. Más de uno de cada cuatro, toma ya. E imagino que el sida se extiende como la pólvora, que los preservativas serán pocos y pésimos y que el gobierno estará desesperado por solventar una situación de grisis (y nosotros preocupados por cuatro gatos con gripe A). El sida se transmite por relaciones sexuales. Si bien es cierto que se puede evitarcon preservativo, ¿no debería ser derecho de la persona no contagiada decidir si quiere mantener relaciones o no con un seropositivo? Porque entiendo todo aquello de la reinserción, como no marcar a los expresidiarios, pero este caso es bien distinto: no son ex-, son miembros activos de una enfermedad letal. Miembros que pueden contagiarte una enfermedad si falla el preservativo, y tener hijos es un riesgo, pero coger el sida es mucho más. No me parece moco de pavo que las personas quieran saber con quién se acuestan, cuando tienen una probabilidad contra cuatro de dar con un contagiado. Yo no me lo jugaría a las probabilidades de que se rompa el condón, menos en un país tercermundista. Una cosa es dárselas de tolerante y otra cosa ponerse enfrente de una pistola y confiar en que se encasquille.
Los judíos de la Alemania nazi llevaban un brazalete con la estrella de David, pero nadie está marcando a estas personas en las calles de Suazilandia. Digo yo que no irán con el culo al aire, de modo que sólo verán el tatuaje aquellos que mantengan relaciones sexuales con ellos, y digo yo, insisto, que merecen tener esa información. No hablamos de personas que quieren librarse de su pasado. Más bien, son personas con un presente contagioso. Sería horrible estigmatizarlos, y países como España deben luchar por reintegrarlos socialmente y librarlos de la sombra de sospechosos. Pero aquí hablamos de riesgo de contagio, relaciones sexuales. Cualquier precaución es poca. A situaciones alarmantes, medidas desesperadas.