Existen lectores que son como si no leyesen nada
sábado, 4 de septiembre de 2010
Posdata: Creo que voy a dibujar libros y lectores a diario durante siglos hasta que me salga algo merecedor de la galería gráfica de Librosfera. Para que no se diga que no recomiendo blogs, mira.
Gitanos con esa actitud, jamás
Soy defensor de la inmigración, siempre que el país ofrezca posibilidades y el inmigrante llegue con voluntad de integrarse y trabajar. Como este tipo de inmigrantes son la inmensa mayoría, no voy a dedicar una parrafada a defender el aspecto positivo de todos los latinoamericanos y europeos del Este, igual que africanos u orientales, que han venido a España en los últimos años. Tampoco voy a insistir en eso de que los delincuentes son una minoría, porque está bastante claro. No voy a recrearme en un argumento que conocéis hasta aburrir.
España debe estar con Cuba
viernes, 3 de septiembre de 2010
Al gobierno de Zapatero se le está acusando de ser cómplice del castrismo, cuando por muy socialista que sea el PSOE (y Dios sabe que no lo es tanto), desde luego no es comunista. Lo que pasa es que se compara con la antigua política de Aznar, la de "arrinconemos en Europa lo que ya hacen en los Estados Unidos", como si sólo así se pudiese demostrar el desprecio a una dictadura. Y no.
¿Los países demócratas que se acercaron a la España de Franco eran cómplices de la dictadura? ¿Qué hubiese pasado si nos hubiesen abandonado a nuestra suerte? ¿Qué querríamos como españolitos de entonces, que nuestro país tuviese encuentros con los países fascistas o que ampliase sus contactos a los demócratas? Si la respuesta está clara, ¿con qué lógica podría parecernos justo que la prensa o la oposición de entonces culpase a los gobiernos de turno de amigos de la inmundicia?
Lo mismo deben pensar los cubanitos de hoy, tristes cuando escuchan en las noticias de la calle que hay quien ve mal los acercamientos de Europa. Europa, igual que Estados Unidos, debe significar para ellos mucho más aire que Venezuela y las demás. Su corazón de reprimidos políticos se encoge cada vez que ven a Raúl Castro con el ilustradísimo Chávez; sin embargo, ven un poco más cerca el final cuando es un miembro del gobierno español quien posa en la foto.
Creer que el PSOE quiere alargar el castrismo es un engaño auto-inducido. Significa atribuirle una maldad y una ideología que no tiene. Lo que pasa es que el PSOE ve más posibilidades en ayudar a los cubanos (que no al gobierno de Cuba) con el acercamiento, y no con la separación. No estaría bien que el día que muera Fidel, el único del que tengan noticia sea Chávez, porque los españoles también estuvimos ahí, y con intenciones muy distintas. Zapatero quiere lo que cualquier hombre de bien: una Cuba democrática, y no me cabe en duda que preferiría mil veces antes un gobierno cubano de derechas que una dictadura comunista. Es un demócrata, por favor, no lo rebajéis al nivel de los miserables, y sus acercamientos, esos que a algunos les duelen tanto sólo de verlos, han conseguido hasta ahora mucho más que los bloqueos. Cuba ya ha liberado a unos cuantos presos políticos (mérito también de la Iglesia cubana, y el PSOE no lo ha dejado de mencionar, para que luego tenga que oír que son unos hipócritas), y aunque lo ideal sería que fuesen libres en su país y no en el extranjero, algo ha ocurrido. Cuba es consciente de sus últimos días y España tiene la oportunidad de llevarla de la mano a la democracia. En esa sala de espera hay otro gobernador, el de Venezuela, y personalmente prefiero que ese momento le pille en el baño. España debe estar con Cuba, y confabular con el mismísimo demonio si eso sirve para que el día de mañana los cubanos sean libres.
Repudiar las dictaduras hasta el extremo no es positivo, porque una democracia es un ejemplo que se debe exhibir. Tampoco me parece bien cuando los cantantes se niegan a participar en conciertos de estos países, o cuando se los critica por hacerlo. Si queremos que Cuba se ventile, habrá que dejar la puerta abierta. Encerrarlos hasta la asfixia no sólo mataría a Cuba, sino también a sus cubanos.
Este blog no le gusta a nadie
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Hace un rato he recibido un email de La Blogoteca, que organiza anualmente el concurso de blogs del diario 20 minutos. En él me informan de que mi blog, éste mismo, está en el puesto 52º de la categoría personal. He recibido dos votos (vale: para votar había que estar preinscrito y ser bloguero, no era tan fácil. ¡Pero aun así!), lo que se traduce en nada, y esto me sirve de lección para no volver a participar en ningún tipo de certamen bloguero. Crónicas Salemitas no da el pego, no debería costarme tanto entenderlo.
Cuando me paseo por la blogosfera, me asombra la cantidad de premios que ha recibido hasta el blog más discreto o reciente. "Premio al blog que provoca más sonrisas", "Medalla al bloguero más comprometido" o "Diploma bloguístico por méritos de simpatía" son algunas de las perlas que me cruzo allí y allá, mientras yo, pobre alma abandonada, vuelvo a mi página para comprobar que el hecho de no tener el clásico panel de "blogs que sigo" o "blogs amigos" pasa factura, y mucho. Supongo que soy una especie de ermitaño de blog.
El tema, fuera de la decepción de que el blog no llegase al menos a los cincuenta primeros de la clasificación, no me obsesiona. Estoy satisfecho con el volumen de comentarios de las entradas, los seguidores en blogger, facebook y twitter, suscripciones de rss y estadísticas de visitas. No es un blog archiconocido ni yo el hombre de la blogosfera, pero estoy encantado con lo que tengo y me quedan energías para no parar. Yo me contento con dibujar mis viñetas y contar, con cuentagotas y examen, alguna anécdota personal. Me gusta hablar de política, literatura, cine, música y mucho más. Y aunque La Blogoteca no lo refleje y allí me coloquen por detrás del Blog del atún y las conservas, no seré tan desagradecido como para obviar vuestro apoyo. Supongo que ese es un premio más guay y gratificante que el que me pueda ofrecer cualquier blog. Saber que cada artículo que escriba lo leen a diario más de medio millar de personas.
