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Fotos raras de familias anormales

Teniendo en cuenta las pocas veces que recomiendo páginas, y mucho menos de humor, tendréis que hacerme caso si os recomiendo awkwardfamilyphotos.com (en el caso de que todavía no la hayáis visitado). Es una galería de fotos de familia a cada cuál más friki. De nada.

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Posdata: este fantasma es el de Margaret Thatcher, pero es una simple elección artística.

¿Qué cojones pasa en México?

Cuando las cifras de muertos y secuestros dejan de impresionarnos para aceptarlas con normalidad, es que la cosa ha llegado demasiado lejos. Lo de México me preocupa especialmente porque es un país hispano y por lo tanto, he conocido a mucha gente de allí. Me alarma porque no puedo soportar que nadie viva en ciertas zonas aterrorizado de día y de noche, que los narcotraficantes tengan el pulso ganado a las autoridades -eso cuando estas no participan en sus crímenes- y que apenas quede nadie con la suficiente valentía, o qué decir, demencia, como para ponerse un uniforme y plantarles cara. Yo no podría. Pero ver lo que ocurre sin tomar partido no es mucho mejor.
Lo que hace esta entrada diferente a la dedicada a otros países con conflictos es que hay muchos salemitas de allí. No tengo que especular y equivocarme: puedo cederles la palabra y que digan ellos cómo es vivir en México, cómo es naturalizar el drama, cómo es la realidad, el miedo, sin intermediarios mediáticos ni un océano de por medio. Mexicano, ¿qué pasa con México?

El abogado insatisfecho

No me imagino ejerciendo de abogado, aunque reconozco que no me hubiese importado.
"¡Pero si no te pega nada!", oigo decir cada dos por tres.
He tomado otro camino profesional, pero eso no significa que el derecho, y la abogacía en particular, no me resulte interesante. Fascinante no, pero interesante. No ignoro que podría haber sido mi profesión, y nunca se sabe lo que me puede deparar el futuro. Por lo menos la respeto.
Una de las cosas que más escuché en la carrera es que un abogado tiene que aceptar cualquier cliente. Lo acepto. Lo acepto y lo apoyo. Otra cosa, que teníamos que ganar bajo toda circunstancia. Aquí entran los matices.
Mi visión del abogado ideal es el que acepta cualquier caso, por peliagudo que sea, y busca todos los resquicios legales para que su cliente salga absuelto o reciba la menor pena posible. Si para eso hay que omitir la verdad, adelante: el trabajo de la justicia es descubrirla, no la del abogado defensor desvelarla. Ahora bien: hay un trecho enorme entre omitir la verdad y mentir. Y más aún, conocer la verdad, omitirla, y aprovecharte de ello para desprestigiar hasta lo grotesco a la acusación. No me importaría defender a un violador, por ejemplo. Ahora bien: conocer la verdad de mi cliente y aun así atreverme a insinuar que fue la acusación la que se insinuó, me parece de monstruo sin alma. No se puede aceptar todo.
Por estos y otros motivos sería un pésimo abogado, seguro.