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Se suponía que a los treinta estaría en la sabana africana, entre jirafas, leones y elefantes, pero las cosas no salen como uno planeó.
Sino mucho mejor.

Cien viñetas de #Libreros


El webcómic continúa en facebook.com/libreroscomic.

¡Felices fiestas y MultiCósmico 2017!

Ilustración de Luján.

Regalos


Voy a hacer un spoiler navideño: esta noche, en la cena de mi pandilla de Primaria, mi amigo invisible tendrá un libro, concretamente un cómic. También lo tendrá mañana mi sobrino segundo veinticinco años más joven, aunque en su caso será un libro de dinosaurios adecuado a su edad. No es ninguna sorpresa que suelo regalar libros.
A los que tenéis hijos o sobrinos, os pregunto si tendrán libros por Navidad o respondéis que no. Creedme que os lo he preguntado a unos cuantos, y la mayoría respondéis o bien que ya tienen muchos regalos, o que no han pedido ninguno. Es que no les gusta leer, vaya.
Pero ignoráis que está científicamente demostrado que no hay un solo niño en el mundo al que no le guste leer: solamente es que no han encontrado todavía su libro. Un libro es... No voy a decir todo lo maravilloso que es un libro, pero basta decir que cualquier cosa divertida y flipante que imaginéis, cabría en la imaginación de un lector con un libro delante. Por eso es imposible que uno no encuentre su libro preferido, incluso si no le gustaba leer de antes.
Sí, muchas veces cuesta dar con el libro correcto. A veces imponemos nuestros propios gustos a los de los niños. Pero si en un día tan especial como Navidad o Reyes no hay sitio para la literatura, si el niño no cuenta con lectura entre los demás entretenimientos, el libro acabará marginado a la lectura de clase, y de ahí os quedará irremediablemente un niño al que no le guste leer. Un niño que, por desgracia, viajará mucho menos, soñará más corto, un niño que no vivirá vidas de los demás como lo hace un lector.
A veces no se acierta a la primera. Hay que escuchar sus gustos, pensar con un libro que sea un anzuelo (¿le gusta el fútbol? ¿Los animales? ¿Los videojuegos? ¿La danza? Hay libros relacionados), y regalárselo como algo extraordinario, no como una imposición. Preguntad a los libreros. Dejaos aconsejar. No importa si el libro no es una maravilla: a veces ese libro es la puerta a otros mejores, el billete de ida a una pasión lectora sin vuelta.
Si queréis que los niños lean, regaladles (por lo menos) un libro por Navidad. Si no ponéis la lectura en valor, ellos nunca la apreciarán.


Esta entrada fue publicada primero en facebook el 23 de diciembre de 2016.

#Nosotras


Las opiniones que más nos gustan son aquellas con las que estamos de acuerdo. Normalmente.
Nunca he sido partidario de las cuotas de ningún tipo, y por supuesto, tampoco de las de la mujer. Siempre he creído que las mujeres valen suficiente para llegar a lo más arriba. Lo merecen, y si no están todavía en lo más alto, es solo cuestión de tiempo. Basta con que las nuevas generaciones tengan tiempo de demostrar su valor para que las mujeres dirijan sin necesidad de cuotas impuestas. Al menos esa era mi opinión hasta hace dos días.
El domingo se emitió en televisión #Nosotras, un especial de Salvados dedicado a la mujer. Yo, que no estoy acostumbrado a que la caja tonta me convenza de nada, y que ingenuamente pensaba que iba a ver un programa que contaría lo ya resabido y con el que estaría de acuerdo con todo, todavía me llevé sorpresas.
Un grupo de mujeres de perfiles muy diferentes (aunque principalmente muy formadas) se apuntó enseguida a la cuota. Yo pensé rápidamente aquello de: «Pero si es contraproducente. Si las mujeres lo valen, una cuota solamente va a ensombrecer sus méritos». Tuve que pensar eso muy rápidamente, ya os digo, porque la escritora del grupo me pilló por sorpresa. Calaf lo expresó más o menos así.
Antes, ella era contraria a las cuotas. Pensaba que [lo que ya he dicho antes]. Pero descubrió que la meritocracia era una utopía. Ya había mujeres capacitadas, desde hacía tiempo. ¿Por qué no estaban en los puestos de dirección? Porque no existe la igualdad. No se les deja subir ni cuando son mejores. No es verdad, como venimos pensado los buenistas, que las mujeres con talento van a llegar igual de lejos que los hombres con el mismo talento. La realidad, basta mirar arriba, es bien distinta.
Y me convenció. Echó de un plumazo todas mis teorías por tierra. Hemos vivido engañados si pensábamos que el talento iba a bastar.
Otra mujer del grupo, directiva, quitaba hierro al hecho de que se «cuele» alguna mujer incompetente con eso de las cuotas. Parafraseo: «Después de todo, hay un montón de hombres directivos incompetentes y tenemos que vivir con ello. Porque haya una mujer incompetente entre muchas competentes, no va a pasar nada». Y de nuevo, joder, tuve que reconocer que tenía razón. ¿Por qué íbamos a poner el grito en el cielo por una tarada, cuando asumimos con normalidad que manden un millón de tarados?
En otro momento, hablaron de la brecha salarial. Y yo, igual que Jordi Évole, reconozco que el hecho de que una mujer cobre menos por el mismo trabajo, me parece poco menos que ciencia ficción.
Y ahí también arrojaron luz a un tonto como yo.
La directiva Berra lo explicaba muy bien (permitidme el parafraseo de nuevo): «Cuando se ofrece una nueva oportunidad laboral, el hombre pregunta cuándo va a ganar. La mujer pregunta qué va a hacer». No sé si se considerará sexista decir que los hombres, generalmente, negocian mejor. Pero no se puede culpar a las mujeres por pensar antes en responsabilidad y funciones que en el dinero.
El programa abarcó lo que pudo abarcar, poquito, pero fue muy interesante en muchos aspectos. No suelo decir esto, pero me convencieron. Ha cambiado mi opinión en varios aspectos. Pero supongo que el feminismo, como todo, es un proceso. Aquí tenéis el programa completo por si queréis echarle un vistazo. Merece la pena. http://tinyurl.com/zsuedp7


Esta entrada se publicó primero en facebook el 20 de diciembre de 2016.

Yo voté a Rita Barberá

Yo voté a Rita Barberá.
La voté yo y la votó una mayoría absoluta durante varias legislaturas. Una mayoría absoluta que también era mayoría social, ahora que está tan de moda esa expresión. La voté cuando Valencia (y España) era bipartidismo, cuando la ciudad funcionaba bien (porque ni la oposición lograba argumentar una crítica razonada), cuando hasta la misma rival Carmen Alborch reconocía lo difícil que era disputarle la alcaldía porque era consciente de que no había mucho donde atacar. A Rita se la votaba se fuese de izquierdas o de derechas, porque vaya, las políticas municipales son tan básicas que no entienden de signos. Voté a Rita porque la ciudad iba bien, las calles estaban limpias (¡ganaba en todos los barrios, ricos y obreros!) y sentíamos (al menos una mayoría absoluta) que la alcaldesa tenía un proyecto más ambicioso del que se podía suponer para la tercera ciudad del país. Dejé de votarla cuando las arcas que rebosaban dinero se quedaron vacías; cuando descubrimos que todo había sido una ilusión; cuando, ¡vaya!, llegaron políticos con otras propuestas. Propuestas, lo que nunca habíamos tenido.
No sabíamos, porque no éramos adivinos, que la administración era la cueva de Alí Babá. No lo sabíamos ni nosotros, ni la oposición ni la Cheperudeta: entonces no había ningún proceso abierto, Rita no era «la alcaldesa de España» por casualidad ni apenas peros que hacerle. Si los hubo, que hubiesen denunciado entonces. Pero cuando Rita tenía mayoría absoluta, ni la prensa de izquierdas se atrevía a insinuar corrupción. La jefa estaba rodeada por un halo de honestidad que se le borró en los últimos años.
Me niego al revisionismo político por el cuál todos los que la votamos alguna vez somos imbéciles (aunque no fuese recientemente: pero es que estuvo 24 años, raro es el valenciano que no la votó alguna vez). No sé si éramos muy avispados, pero desde luego no menos que la prensa ni la oposición. Que tampoco carguen a los valencianos la capacidad de predecir el futuro, la capacidad para intuir quién es corrupto antes de demostrarse. Porque eso son poderes sobrenaturales, e incluso un don así atenta contra la presunción de inocencia. A mí me da miedo el Estado en el que desaparezca ese derecho constitucional.
Rita subió tan alto que tuvo que tener una caída acorde. Y para los que vimos la evolución, para los que sentimos que, aunque no haya "ilegalidad", hay inmoralidad por los cuatro costados (un político que encuentra normal que le regalen bolsos de marca, que incluso se regodea de que le han hecho regalos mucho más caros, ha perdido el norte y la decencia), para todos nosotros, fue una satisfacción ver el final de esta etapa, ver un nuevo aire en la ciudad. Yo sólo conocía un alcalde de la ciudad, cuando ya había visto tres papas. Hubiese celebrado la victoria de cualquier rival de Rita Barberá aunque fuese el mismo demonio. Hasta en el infierno tendrían que alternar.
Hoy estoy sorprendido por la muerte de la que fue mi alcaldesa desde que tengo uso de razón hasta que dejé la ciudad con veintidós años, la única, la dueña. No me podría alegrar por una pérdida que seguro están lamentando sus familiares y amigos. No entiendo, sin embargo, el minuto de silencio arbitrario en el Congreso de los Diputados (institución a la que no pertenecía, ni que tenga por norma hacer esto con todos los fallecidos), ni puedo culpar a Podemos por no sumarse. Dicen que un minuto de silencio no es un reconocimiento. Entonces que me digan qué es.Y felicito la altura del ayuntamiento de Valencia, poco amigo de Rita, por decretar luto oficial durante tres días. Es lo que corresponde con la alcaldesa de un cuarto de siglo, aunque ella no fuese capaz ni de pasarle la vara de mando a su sucesor. Cualquier alcalde democrático se merece ese reconocimiento al morir.

Esta entrada fue publicada primero en facebook el 23 de noviembre de 2016.

Iniciando MultiCosmos

Me hace muy feliz anunciar (por fin) que el próximo 7 de abril llegará a las librerías mi novela MultiCosmos. Aventuras virtuales a pico y pala, para lectores de 11 a 99 años. Es una historia de aventuras, humor y mundos virtuales. La edición está a cargo de Montena. Si contengo el secreto un día más, exploto. ‪#MultiCosmos


Las canciones más machacadas de 2015

Me chiva Spotify que este año he escuchado 551 horas de música, lo que equivale a 23 días. Eso contando solo la aplicación (ni siquiera sé si también offline), porque en cedés y youtube hay otro tanto. Este es un resumen sin criterio de lo más sonado (en mis oídos) en 2015. También en Spotify.

Laberinto de Verkeren


La verdad de Joe Crepúsculo


La gran esperança roja de Senior i el cor brutal


Lifted Up (1985) de Passion Pit

Reunión en la cumbre de Los Planetas


Disimulando
 de La Bien Querida


What Kind of Man
de Florence + The Machine


Me gritaron negra
 de Victoria Santa Cruz


Solo química
 de Fangoria


Intro de M83


Fiesta de Joan Manuel Serrat

Iron de Woodkid

Pasan los campanilleros
 de Manuel López Farfán


I'm an Albatraoz
 de AronChupa


Latinoamérica de Calle 13

Señora de Rocío Jurado

2016

En la foto: los libreros de Tomo y Lomo ponen el árbol (decimonoveno intento)

Elegía a Vainica Doble, posiblemente el mejor grupo menos reconocido de la música española

No sé cómo conocí Vainica Doble. Hace ya unos años, quizá caí por casualidad en su página de Spotify y empecé a escuchar una canción tras otra. El hechizo fue instantáneo y las consecuencias catastróficas: Con las manos en la masa se ha convertido en la canción que más he cantado en los últimos años, y es raro el compañero de trabajo o amigo que no está hasta los mismísimos de escucharla (de escucharla mal, claro, cantada por mí).
Conseguir los discos de Vainica ha sido una de las tareas más complicadas. Son el grupo por el que siempre pregunto en las tiendas de discos de segunda mano, y alguno (como el de versiones de Sisa y Suburbano, increíble) lo he tenido incluso que escuchar prestado. Una vez asistí a un homenaje de Vainica Doble en un pub de Malasaña; no recuerdo a qué amigos obligué a acompañarme, pero imaginad mi cara al ver aparecer a la vainica superviviente, Gloria van Aerssen. La otra mitad del dúo, Carmen Santonja, murió en 2000. Hoy le ha tocado el turno a Gloria.
Vainica Doble es uno de los mejores grupos de nuestra música y también de los menos reconocidos. Fueron arriesgadísimas en la elección de temas y todavía hoy, décadas después, siguen siendo una novedad. Sirva este triste punto y final al grupo para recordar algunos de sus mejores temas, sin orden de preferencia, sin ningún rigor. Faltan todos.


Bienvenidos a Libreros v. 3.0

Los que leen en facebook o twitter sabrán que Libreros, un webcómic sobre libreros continuó en una nueva plataforma, pero todavía no había encontrado tiempo para avisar a los lectores de este blog... y eso que ya han pasado ocho meses. Disculpas totales.
Por otro lado, los que han llegado a Libreros desde enero no tienen ni idea de que la primera versión del cómic es bastante anterior y comenzó en este blog. Tres años atrás, nada menos. Aunque no es exactamente lo mismo...
Así presenté el proyecto en enero de 2012: «(...) los personajes son siempre los mismos, un grupo de libreros de una librería del centro de la ciudad. Amantes de la literatura, obsesionados con los libros, perturbados por los clientes... vamos, su día a día». El concepto es el mismo, aunque aquella primera versión de Libreros tenía sus peculiaridades: no existía ningún criterio de extensión por entrega (igual podían ser cuatro viñetas que ocho); la historia arrancaba con la llegada de Lu, la más optimista de Tomo y Lomo, al equipo; la primera viñeta solía ser una vista exterior de la librería; y Gabi siempre añadía un chiste extra en sus camisetas. Bueno, Gabi no se llamaba Gabi, sino Mario, y el Mario actual era Gabi. Esto se debe a que todos los libreros de Tomo y Lomo comparten su nombre de pila con nóbeles de literatura hispana, y para la nueva versión del webcómic decidí que mi personaje favorito tenía que llevar el nombre de mi escritor preferido. ¡Cuánta información, lo siento!
Aquel Libreros original se publicó irregularmente entre enero de 2012 y mayo de 2013. Entonces me dediqué a otros proyectos y me olvidé un poco de este. Bueno, me olvidé bastante. Hasta primavera de 2014. Pero aquí he olvidado contar un detalle importante. Vaya, el detalle.
Durante tres años y medio fui librero. En ese tiempo me encontré con clientes de lo más excéntricos, eso por no mencionar lo grillados que estamos los propios trabajadores. Así empecé a dibujar las primeras viñetas libreras, aunque al principio los protagonistas éramos mis compañeros y yo. Las dibujaba en cualquier pedazo de papel que me encontraba por la librería (el reverso de un tíquet, un papel impreso que ya nadie necesitaba, un trozo de catálogo...) y las dejaba en cualquier lugar donde mis compañeros las pudiesen encontrar. Alguno tiene suficiente material para montar un mercadillo con viñetas.
Tarde o temprano descubrí que las librerías eran un filón humorístico, y así creé el establecimiento Tomo y Lomo y sus personajes. Ahí vuelvo tres párrafos atrás, cuando abrí el webcómic y lo amplié durante año y medio. Aunque no fui muy trabajador: sólo dibujé ocho entregas en ese tiempo. ¿Qué ocurrió después?
En noviembre de 2013 dejé la librería para embarcarme en una nueva aventura profesional. Pensaba que desconectaría rápidamente del mundo librero, pero uno no se olvida tan fácilmente. Por culpa de esa morriña los libreros de Tomo y Lomo volvieron a mí cabeza, tuve una idea para un proyecto más complicado y me puse a trabajar en el regreso. Escribí el guión de una historieta larga, muy larga, y dibujé y dibujé a un promedio de seis viñetas por folio, hasta que llegué a casi una veintena de páginas.
No tenía muy claro qué quería hacer con ella, y todavía me quedaba mucho trabajo por hacer. Lo que más me preocupaba era dedicar ¿año y medio?, ¿dos años? a una historia larga que posiblemente nadie quisiese leer. A fin de cuentas, el que había abandonado Libreros había sido yo y era poco probable que nadie los recordase. Esta historia larga no está publicada en ningún sitio, pero me encantaría terminarla un día. Tiene un arco argumental muy interesante y conocemos a los personajes con más profundidad. De hecho, añadí varias incorporaciones al equipo en esta versión 2.0: la librería gafapasta, el librero altísimo al que nunca vemos la cabeza (esto que está inspirado en un excompañero, que me perdone)... Todas estas páginas están guardadas en un cajón.
Tres propuestas para la entrega n.º 21.
Los «beta lectores» eligen su preferida (o ninguna).
Pero fueron la chispa de Libreros versión 3.0 que leéis ahora. Si quería que los antiguos lectores se reenganchasen a Libreros, tenía que repensar el proyecto. Las redes sociales están más presentes que hace tres años, así que lo primero fue sacar el webcómic del blog y crearle una página propia en Facebook. Este sería el nuevo hogar de Tomo y Lomo. También tuve que repensarlo un poco: si me enrollaba con entregas de tres o cuatro viñetas, nadie las leería en Twitter y pasarían desapercibidas en Facebook. Las redes sociales no se prestan a mucha historia. Así que tuve que hacer de tripas corazón y escribir entregas que fuesen de una viñeta exclusivamente, posiblemente más efectista para atraer lectores.
Desde enero he publicado casi medio centenar de viñetas, generalmente los domingos, pero también entre semana. Normalmente dibujo tres opciones, que muestro a lectores beta (y amigos) y de la que sale sólo una opción. No os podéis ni imaginar la de chistes descartados que tengo en las carpetas...
Para este Libreros 3.0 también he creado nuevos personajes: el representante sindical, el poeta barbudo... pero ya los iréis conociendo poco a poco.
Visitadlos sin miedo, están deseando que los conozcáis. También se pueden seguir en mi twitter, aunque no lo recomiendo. Es probable que os perdáis actualizaciones.
No puedo terminar este post sin dar las gracias a todos mis amigos transformados en spameadores por el proyecto. Gracias, vuestro será el Cielo del correo basura. :^) Muchas gracias igualmente a las librerías y libreros de los dos lados del charco que han recibido el proyecto con tanto entusiasmo. ¡Qué miedo que os sintáis identificados con estos dementes! Este proyecto no tiene ánimo de lucro, así que la difusión es de vital importancia. ¡Sois los mejores!
Tomo y Lomo se ha tomado un pequeño descanso vacacional, pero en septiembre regresa con las pilas recargadas. Hasta entonces y después, leed.


Alegato a la dignidad

No paro de escuchar que Madrid recupera la dignidad. Lo mismo con Barcelona, Valencia y un montón de ciudades que desde las últimas elecciones se han sumado al cambio.

En verdad, ni Madrid ni el resto de ciudades fueron nunca indignas. Indignos fueron sus dirigentes, una vergüenza (en muchos casos) para los lugares donde gobernaban. Pero nunca me he sentido avergonzado de ser de donde soy, aunque me hubiese gustado que las cosas fuesen de otro modo.

Tampoco siento que España haya perdido la dignidad, ni me avergüenzo de ser de aquí, por mucho que me aleje de quienes mandan. Los que han perdido la dignidad tienen nombre y apellidos, pero no conseguirán que me avergüence de una bandera, ya sea nacional, autonómica o municipal, solo porque son unos incompetentes. La vergüenza la deberían sentir ellos. Son ellos los que no merecen colocarse al lado de unas banderas tan dignas ni de un pueblo que está tan por encima de sus posibilidades.

Fin del alegato.

Todo cambia


Valenciano que vas a votar al PP

Los diez temazos más machacados de 2014

Qué libros ni qué películas: esta es una lista musical, de quemar rápido y tararear hasta el infinito. Las diez canciones que más han sonado en mi cabeza (y reproductor) en los últimos doce meses, las diez imprescindibles de mi sesión dj de hoy. Tampoco es que todas sean de 2014, pero al menos sí las he escuchado yo por primera vez. Ya veis: no he sido muy riguroso. Lo único que une a esta canciones es que las he quemado pero bien. Escúchalas one to one o pásate por la lista de spotify.

Zapata se queda de Lila Downs


Lust for You de Skip the Use

Corriendo a ciegas de Bravo Fisher!

El aguante de Calle 13

Monument de Röyksopp con Robyn

Formidable de Stromae

¿Por qué a mí me cuesta tanto? de Asier Etxeandía y Alaska

Applause de Lady Gaga

Ening (Vida) de El Chojín
Wrong Club de The Ting Tings



Si tuviese espacio para más, añadiría The Exodus Song de Andy WilliamsChandelier de Sia, o Me gusta que me pegues de Los Punsetes (ausente en los diez básicos, con gran dolor), otras de Skip the Use o Stromae (que he machacado mucho este año), Dark Horse de Katy Perry y hasta el retorno de Rafaella Carrà, guilty pleasure del bueno. ¡Pero lo bueno se acaba! Tienes los comentarios abiertos para dejar los temazos que serán en 2015.

Felices fiestas


Los diez libros que más me han marcado

No son mis diez libros favoritos, en absoluto; hay alguno que no recomendaría siquiera. Pero la lista no habla de los más prestigiosos, ni de los más literarios, ni siquiera de mis básicos. Lo interesante de esta lista que pulula por internet y que cada uno hace suya es que son los diez libros que más le han marcado a uno, y si uno es honesto, el resultado puede ser radicalmente opuesto a una selección de preferidos. Porque en esta lista no está Dahl, Calvino, Saramago, Böll, Mo... ni tampoco novelas que me han entusiasmado como La colina de Watership, El dios de las pequeñas cosas, Rebelión en la granja... y un montón de libros que me llevaría a una isla desierta para leer hasta que se despegasen las hojas. Esta lista habla de libros que me dejaron marca, libros que me influyeron. Y eso, me temo, lleva a una selección a veces vergonzosa, pero sin ninguna pretensión. Eso es lo que más me gusta.
Mi selección es terriblemente honesta. Desconfiad de las listas de libros influyentes que empiezan en la adolescencia o vida adulta, como si no fuese la infancia la época en la que más marca nos dejan las cosas, en la que más nos puede influir el entorno. Tampoco podemos «soltar» los títulos y adiós muy buenas: si te animas a completar los tuyos, recuerda explicar el porqué de cada uno.
Estos son, en definitiva, los míos:

1. La bruja aburrida de Roser Capdevila y Mercè Company
Es el primer libro (y serie por extensión) que recuerdo buscar yo mismo cuando era muy pequeño, cuando empecé a leer y acompañar a mi padre a la librería era lo más emocionante que me ocurría durante la semana. Entonces sabía que las autoras eran las mismas que Las tres mellizas, libros que tenían mis hermanos, pero que para mí eran las aburridas de verdad (sin embargo, es curioso que ya tuviese conciencia de qué era un «autor»).
Como libro objeto, me impresionó que pudiese rellenar el «Este libro pertenece a» (un hito cuando eres el pequeño de cuatro hermanos) o la animación que podías crear pasando rápido las esquinas del libro. Lo mejor de todo es que no era una serie con statu quo: igual te contaba la infancia, la boda, como el día que conoció a un personaje que reaparece tres números más tarde.

2. Buenas maneras. 201 normas de urbanidad de Ana Serna Vara y Margarita Menéndez
Este libro repleto de normas de educación me impresionó muchísimo de muy niño y su influencia dura hasta nuestros días. Con versos repipis sobre no chillar o cómo comportarse a la mesa, lo que me marcó fue el concepto de urbanidad.
En la urbanidad cabe tanto respetar las horas de sueño cuando se llama a la casa de un amigo como pagar todos los impuestos aunque uno no se apellide Botín. Para mí no hay ninguna diferencia.
Odio que este libro esté en la lista, pero es que no puedo obviar lo que más me ha marcado.

3. La sabana
No he encontrado la cubierta ni el autor, pero recuerdo que M. me lo regaló en un cumpleaños de Primaria y que aluciné con los animales: los elefantes, los leones y las jirafas. No sé hasta qué punto mi obsesión por la sabana africana es culpa de este libro; la biografía Volando Solo de Roald Dahl también tiene su parte de culpa, pero el poso ya lo había dejado este cuento. Mi amiga S. dice que todos tendríamos que elegir un país: a falta de país, yo elijo la sabana africana.


4. Los Leo Leo
Era una colección, pero tuvo una influencia brutal en mi afición a la lectura y curiosidad por las publicaciones. Recuerdo la intriga que me provocó cuando la cabecera cambió de editorial y las preguntas que hice a mi padre al respecto. Ahí empecé a ver los libros como un negocio y una profesión. Ya os digo que tenía inquietudes muy raras para mi edad.

5. La materia oscura de Philip Pullman 
Conocí la serie en un viaje a Londres y me compré el primer volumen de regreso a España. Tendría unos diez u once años  cuando lo leí y el papel de la religión y de Dios en la historia me marcó muchísimo. Ya he escrito largo y tendido sobre mi admiración por esta trilogía, pero es que es imposible leerla y que no te deje huella. Me da igual que tengas diez que sesenta años: lo que Pullman propone en el desenlace es de lo más rompedor, arriesgado y políticamente incorrecto (y brillante) que he leído en mi vida. Mi pensamiento ateo le debe mucho a esta trilogía.

6. Bone de Jeff Smith
Cuando conocí Bone, todavía se vendía por fascículos en los kioskos, lo editaba Dude Cómics y era en blanco y negro. Era finales de los noventa y yo tenía unos doce años. Entonces creé mi primera web fan, Deren Gard, y a la editorial le hizo tanta ilusión que incluían publicidad gratis con los cómics. Ese fue mi primer contacto con una editorial. Años después interrumpieron la publicación y tuve que comprar los últimos números en inglés, pero la tontería de mezclar internet y literatura (el cómic es literatura) tendría sus consecuencias para mí. Tiempo al tiempo.

7. Harry Potter de J. K. Rowling
Dudo mucho que mi vida fuese igual si Harry Potter no se hubiese cruzado en mi camino. Aparte de lo mucho que me marcó como historia (la saga que vivió), me sumergió de lleno en las comunidad fan de internet y participé de lleno en la web más emocionante que he conocido nunca, HarryLatino (ahora está de capa caída, pero tendrías que haberla conocido hace cinco o diez años). La lista de oportunidades que me surgieron a partir de esta saga es larguísima, pero su trascendencia en mi vida personal (la gente que conocí, los viajes que hice) y profesional (conocí un montón de profesionales del mundo editorial antes de los dieciocho) es incuestionable. Hasta publiqué un libro que vendió 7000 ejemplares en dos semanas (cuando lo prohibieron) y traduje varios. Pero al margen de todo lo que rodeó a la saga, Harry Potter significó y significa mucho para mí como lector. Han pasado un montón de años y todavía me pongo bravo cuando oigo que alguien se mete con los libros. En el 100% de los casos, son personas que no los han leído.

8. Cien años de soledad de Gabriel García Márquez
Fue mi iniciación a García Márquez y mi favorito hasta que leí El amor en los tiempos del cólera; desde entonces no me decido. El uso del lenguaje y el paso del tiempo en la novela marcó mi concepción de la (buena) literatura y aupó a Gabo a los altares de mis ránkings. No es solo un libro que me gustó muchísimo: es un libro que me abrió a América Latina, que me hermanó más si cabe con un pueblo que comparte idioma y que me convenció de que para escribir una obra maestra eterna no hace falta ni haberse muerto.

9. Matar un ruiseñor de Harper Lee
Aparte de que es una novela brillante de principio a fin, influyó mucho en mi sentimiento de justicia. Es un libro donde unos se creen con derecho a aplastar a los demás, hasta que llega Atticus Finch para combatir los prejuicios. A lo mejor no sale todo como querría el lector, pero la de Harper Lee tiene que ser una historia creíble, porque es una historia que pudo ser. Y aunque los malos se salgan con la suya, el poso de dignidad que deja en el lector no lo consiguen todos los libros, tampoco los que tienen final feliz. Cuando terminé el libro, quería ser la mitad de bueno que Atticus. También fue el principio de mi afición por la literatura del conflicto racial, un género en sí mismo.

10. Las uvas de la ira de John Steinbeck
Steinbeck es uno de mis favoritísimos y Las uvas de la ira seguramente sea mi libro de cabecera. Sin embargo, no está en esta lista por lo que lo disfruté, sino por lo que me tocó en lo referente a la emigración. Cuando lo leí, España llevaba un tiempo recibiendo avalanchas de inmigrantes y trataba de acostumbrarse a una nueva realidad. Aunque los veía en las calles, lo cierto es que en mi día a día no tenía contacto con ellos, y tenía una visión muy deformada por la televisión (no digo que negativa, pero sí alejada de la realidad). Las uvas de la ira cambió mi modo de ver a los inmigrantes gracias a los Joad, una familia que sale a la carretera en busca de una vida mejor. Lo que más me impresionó fue cómo los personajes se iban denigrando a medida que llegaban a su destino, y cómo éste no era para nada como lo habían imaginado. En verdad, los Joad no perdían la dignidad, ni tampoco los inmigrantes que llegan a España. Lo que más me marcó del libro fue ver cómo éramos nosotros, los de aquí, los que intentábamos robársela. Cómo los denigrábamos para no verlos como personas, simplemente porque no nos convenía. Es una novela desgarradora que no te deja igual.


Crus me retó a escribir esta lista. Ahora me toca a mí pasar el testigo, así que reto a todos los que lean esto a que publiquen sus diez títulos en los comentarios del blog o donde más les guste. Tengo mucha curiosidad por conocer esos libros que tanto os han marcado. ¡A pensar!

Quinto madridversario

En Madrid me ha pasado de todo: me han visitado fantasmas, he vivido el Apocalipsis y también un poco de todo lo demás. Me he metido en los barros de la lengua para crear un curioso diccionario y me he sentido tan de aquí que hasta me he tomado la libertad de expedir carnés de madrileño a razón de cinco requisitos. Todo para decir que soy el más madrileño.
Ni hay uno sin cinco, ni cinco hasta por siempre jamás. Más o menos.

Desconexión