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El mejor grupo indie español

Si definir indie es complicado, hacer un repaso de lo mejor del indie, que parte del hecho de que si es demasiado conocido deja de serlo y se convierte en comercial, es una tarea tan complicada que jamás se la encargaríamos a un redactor de los 40. Al final, entre pitos y gaitas, sólo podemos fiarnos de un criterio: el nuestro propio. Y esta que sigue es mi personalísima selección de lo mejorcito entre lo mejor del indie, del quinto puesto al primero:

QUINTO, PASTORA, capaces de canciones geniales de pop electrónico y aún mejor, de reversionarse y superarse. Ya escribí sobre ellos.
CUARTO, LORI MEYERS, unos andaluces que están a un tris de entrar de lleno en lo comercial. Mientras sigan en la categoría indie, pueden presumir de los mejores puestos. Ya escribí sobre ellos.
TERCERO, MANEL, por producir dos de los mejorcitos discos de los últimos años y sin necesidad de abandonar su catalán habitual. Ya escribí sobre ellos.
SEGUNDO, LOS PUNSETES, por tener tan mal y buen gusto a la vez. No tienen canción mala. Detrás de sus letras escatológicas hay mucha música. Escucharlos es un camino de no retorno.
PRIMERO, LA CASA AZUL, quintaesencia de la música indie. Guille Milkyway, intérprete y compositor, demostró hace tiempo que no es un fenómeno de tres días. Sus discos son adictivos e incombustibles. Para mí, lo mejor del indie español, en un indie ya de por sí muy nutrido.

Una selección exquisita necesita un corte y elegir cinco grupos (y/o solistas) entre todas las opciones no es un reto fácil. Han quedado fuera otros geniales como Astrud, Joe Crepúsculo, Hola A Todo El Mundo, Los Planetas, La Bien Querida, Antònia Font, Vainica Doble, Triángulo de amor bizarro, Dorian, Klaus & Kinski o Sr. Chinarro. Pero claro: si incluyese a todos estos, la selección ya no sería tanto. Y tú ¿estás de acuerdo con el ranking? ¿Quién te falta o sobra, y en qué posición?

Antoine de Saint-Exupéry en «La historia secreta de la literatura en cómic (vii)»

El autor de El principito, el francés Antoine de Saint-Exupéry, es el protagonista del séptimo capítulo de la serie La historia secreta de la literatura en cómicSi hay un artículo que me gusta que retuiteéisfacebookéis o comentéis es este, ¡gracias por adelantado! A ver si hacemos récord de retuits y Me gusta, salemitas (siempre y cuando no os dé vergüenza ajena, claro). Antes pasaron por la sección la sección las hermanas Brönte, el genio Roald DahlJ.R.R. Tolkienel anónimo de El lazarilloAgatha Christie y Julio Cortázar. ¿Quién será el próximo?

100% aleatorio (cuarta edición, ya)

Cada año tomo pulso a mi iPod y publico una lista con las diez primeras canciones que me salen en el modo aleatorio del reproductor. Con esto pretendo mencionar canciones que de normal no recomendaría (pero que están ahí por alguna razón) o me echo las manos a la cabeza por vergüenza de qué-hace-este-tema-aquí, pero todas las canciones, todas, están ahí porque un día (me guste o no) las guardé. Espero vuestra lista en los comentarios (y no vale hacer trampas). Mi 100% aleatorio de 2011 a continuación:
  1. My love life, Morrisey.
  2. See the world, The Kooks.
  3. Charlie y la fábrica de chocolate (tema de créditos), Danny Elfman.
  4. Barely legal, The Strokes (he necesitado investigar el nombre real de la canción. Hace años renombré todos los temas del grupo en mi iPod y este se llamaba «Guitar»).
  5. Poor Leno, Röyksopp.
  6. Diferentes, Ellos (lo que mismo que dos atrás. En mi iPod la rebauticé como «Lo que dicen de mí» porque perdí el nombre de la canción).
  7. All these things that I've done, The Killers.
  8. Perdiendo el tiempo, Napoleón Solo.
  9. Hey, La Bien Querida.
  10. It's wonderful night, Fat Boy Slim.
La mitad de los temas no son nada representativos entre las 1810 canciones de mi iPod, pero están ahí. De hecho, hace mucho tiempo que no me paro a escuchar a los Strokes, Killers o Kooks, y no recuerdo haber puesto dos veces a Morrisey o los Sunday Drivers. Ninguna canción de la lista me entusiasma a fecha de hoy, a excepción de la de Danny Elfman (que es precisamente una banda sonora).
Y quien tenga morriña, puede consultar los 100% aleatorios de 2007, 2008 y 2010. En 2009 se me pasó por completo. Os dejo con Recession song, de Yan Wagner. Una canción que no ha salido en el 100% aleatorio, pero que ya podría haberlo hecho.
Posdata: ¡publica tu lista!
Posdata dos: si tienes Spotify, puedes seguir la lista de cronicassalemitas.com con todas las recomendaciones de estos años.

El candidato

Voy a ser sincero: en las elecciones municipales y autonómicas de mayo, participé (humildemente, como lo puede hacer un no afiliado) en la campaña de UPyD. Y voy a ser sincero hasta el final: critiqué la presencia del actor Toni Cantó en la tribuna de cada mitin. Me gusta UPyD por muchos motivos, y uno de ellos es porque no representa la izquierda sectaria y escaparatista del PSOE y «los de la ceja». No veía razón para que Cantó tomase el micrófono igual que Rosa Díez, Álvaro Pombo o el resto de candidatos. El único motivo es su popularidad y eso no tiene nada que ver con UPyD.
Hasta ahora. Toni Cantó, al que puse a parir por figurar sin ser nadie (nadie en UPyD, se entiende. Un afiliado más, pero igual que otros tantos miles a los que no invitan a los mítines), decide presentarse a las primarias del partido por la lista de Valencia al parlamento nacional. Se moja. Y Toni Cantó, en el ejercicio democrático de presentarse y ser votado, se gana su candidatura a diputado del Congreso de los Diputados. Abandona su estatus de simple afiliado, o afiliado famoso, para ser un candidato con las responsabilidades que eso conlleva y volcarse en una campaña que le exige más que la firma en una manifiesto progresistoide o la foto junto a un candidato demodé. Toni Cantó ya no es lo que era, aunque eso no significa que sea peor.
Los que saben que simpatizo con UPyD (lo cuál no significa que idolatre el partido, ni tampoco que odie o infravalore el resto de opciones. Que nadie se confunda), sobre todo los que no sienten ningún tipo de afinidad con el partido (ya sea porque «es la izquierda camuflada» o, qué cosas, «la derecha con piel de cordero». Según quién ladre), me preguntan qué opino de la candidatura de Toni Cantó. Se han enterado hasta los que no saben ni dos propuestas del partido. Y lo hacen con una mirada anhelante, la de quien espera que le den la razón, convencidos de que ajá, UPyD ha demostrado ser como todos. Como todos o como lo peor.
Pero yo, que cuando me preguntan por El Hecho comienzo mi respuesta con un «Voy a ser sincero: en las elecciones de mayo...», y veo la sonrisa satisfecha de mi interlocutor, giro de golpe con la palabra «primarias» que para mí cambia por completo el análisis final. Toni Cantó tiene tanto derecho a ser candidato del Congreso de los Diputados como el resto de ciudadanos de España. Y no tiene menos derecho a que lo voten, como si ser famoso de antes fuese motivo para desprestigiarlo. Tampoco ser actor, ni lo bueno o malo que sea sobre las tablas, porque aquí no se vota la Interpretación del Año ni se reparte el Goya honorífico. Nadie juzga al número uno de Izquierda Unida de Ávila por su carrera como conductor de autobuses, abogado o viñetista anterior a la política. Ni al número tres del PP en Castellón por su antigua profesión de procurador, nutricionista o quién sabe, parado. O político profesional, sin más experiencia que la de su partido. Entonces no entiendo por qué vamos a someter a un doble juicio a Toni Cantó por ser actor, cuando ahora aspira a diputado y es un candidato que ha salido de elecciones primarias. Eso es mucho más de lo que puede decir Rubalcaba, candidato presidencial del Partido Socialista Obrero Español.
Al final, Toni Cantó me obliga a rectificarme. Se ha alejado de los típicos rostros conocidos que sólo sirven de floreros en actos de campaña (y que nadie les pida después responsabilidades. Donde dije «digo» digo «Diego») para dar la cara por él mismo, por unos ideales, y responder con sus actos a lo que los votantes exigen con sus votos. Se adscribe a un programa y se coloca en primera zona de tiro. Puede gustarte más o menos como actor, pero como político se acaba de estrenar y pasa con prueba cada nuevo reto que le exigimos (porque le exigimos más que a cualquier candidato que no es líder de partido. Rosa Díez sigue siendo la número uno, no lo olvidemos). En las últimas semanas lo he visto superar con nota entrevistas de prensa, radio y televisión. No lo consigue por sus dotes de actor: lo hace porque las propuestas de UPyD se defienden desde el sentido común, y es muy fácil esquivar embistes cuando las críticas que recibe el partido son de patio de primaria. Lo único relevante que tiene la otra profesión, la original, de Toni Cantó, es que no le hace ninguna falta meterse en estos jardines. Lo hace simplemente porque quiere. Porque como miles de ciudadanos, cree en la alternativa necesaria. Ya no vale eso de que lo hagan otros, cuando está visto que los otros hacen lo mismo una y otra vez, desde siempre, mientras les dure el chiringuito del bipartidismo.
Esta vez ya no voto por las listas de Valencia sino por Madrid, pero tengo claro, a fuerza de observar, comparar y rectificar (y en este caso he rectificado, palabra), que el voto de Toni Cantó, el voto a UPyD en Valencia, es lo más coherente y sabio que podría permitirme. Votamos candidatos que hacen posible programas. Y en ese último aspecto, más que nunca, prefiero el programa de UPyD al resto. Sin sectarismo. Sin menosprecio ni demagogia. Si tú lo leyeses y comparases con el resto, seguramente pensarías lo mismo. O no. Pero lo que está claro es que UPyD trabaja con más fuerza que nadie por una democracia justa y eso, casemos con su ideología o no, nos conviene a todos.