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Por qué la final de PERDIDOS me pareció un engaño al espectador [ESPÓILERS]

Terminó Perdidos y los espóilers, y tras una semana agitada, digo yo que volveremos a continuar con nuestras vidas y ya no oiremos ni una vez más el ¿Lo has visto? al entrar al autobús o en la cafetería. Que los losties hagan lo que les plazca. Que digan que no hemos entendido el final si así se quedan contentos.
No soy un fan perdido de la serie. De hecho, ni siquiera me considero fan. Mi perfil como espectador es el del que puede leer el periódico a la vez que ve el episodio (o lo oye de fondo) y que perdió el interés por la serie cuando Dharma dejó de ser clave. Fue moverse la isla y decir "esto ya no es para mí". Las dos últimas temporadas han significado para mí más suplicio que placer. Suplicio del tipo dos-horas-de-cola-en-la-Seguridad-Social, no os llevéis a engaño. Nada de suplicio del tipo oh-qué-gran-serie-no-puedo-creer-que-se-acabe. Pero lo que no es justo es que se nos trate de inferiores a los que creemos que los guionistas son mediocres, porque definitivamente lo son.
Me explico: de Perdidos me enganchó su isla surrealista, ese pedazo en el mar donde podías cruzarte con un oso polar y en el que unos números se repetían aquí y allá sin dar más razones. Me gustaba el Ben que conocía la vida pasada de los visitantes, lejos de ser un náufrago desconectado de la realidad, y los personajes que vivían presos de sus propios pasados. Era una serie que aparentaba tener un rigor, porque por un tiempo dieron respuestas. Vimos lo que había bajo la escotilla; conocimos el hogar de los Otros; incluso descubrimos los orígenes de Dharma. Y en un momento dado, cuando el rayo de la lucidez sacudió a los guionistas, la isla viajó de un sitio a otro y comenzó la mediocridad. No del todo, sin embargo: vimos cómo algunos personajes regresaban al exterior para volver tiempo después. Lo que sucedía en los setenta tampoco estaba del todo mal. Pero vaya, ya empezaba a oler a chamuscado.
La última temporada, esa en la que los fans, lo reconozcan o no, confiaban en tener respuestas a todos sus enigmas (o por lo menos a un 5%) ha sido un despropósito argumental que me ha provocado carcajadas de verdad por momentos. No sé con cuál me quedo: si con la coreana olvidando el inglés (en una subtrama argumental que no aportó nada a la historia, nada, salvo un poco cutrerío extra a un final ya de por sí demencial), con las dos realidades, dentro y fuera, de los protagonistas (que hubiese sido interesante si consistiese en cómo sigue su vida de no estrellarse el avión, pero no. Ellos tenían que modificar también los eventos de antes, así que dime tú para qué hizo eso Juliet, si las cosas ya fueron de otra manera desde mucho antes), el Locke malote o el lío de Jacob y su hermano gemelo (otra prueba de la falta de capacidad de los guionistas para crear nuevos misterios, es que hicieron del nombre de él un nuevo enigma. A mí me tenía intrigadísimo, vamos. Su nombre escondía el futuro de la humanidad por lo menos). Podría seguir, pero no voy a ser cruel. Me he reído cuando no tocaba reírse. Si fuese el padre de uno de los guionistas, esta temporada lo hubiese dejado sin cenar.
Pero eso no significa que no me haya reservado mis minutejos para apartarme en una esquina, bajar la frente y teorizar. Por supuesto que lo he hecho, aunque no ha sido exactamente de lo que estaba por pasar. O sí, pero no con la serie, sino con los fans, esos que ya no son seguidores, sino que han hecho del programa un culto digno de fe. Son creyentes. No juzgan el final, lo creen y punto. Lo creen como mi abuela se toma en serio las revelaciones de Fátima o el Misterio de la Santísima Trinidad. No se juzga: se cree y punto. Y cuídate de dudar.
Ellos dirán que el final está perfecto, o que no está del todo mal, pero si yo lo critico no es porque no haya satisfecho mis expectativas: es que me parece un fraude argumental. Y doy razones: es un engaño porque cualquier serie o película del mundo puede terminar así. La que quieras. Muy parecido fue El sexto sentido y Los Serrano por ahí fue (oh, sacrilegio, ésta última no se puede mencionar en uno artículo de Perdidos. Pero es que el final se merece esta comparación y alguna más mortal). Esta serie fue un éxito porque enganchó a millones de telespectadores utilizando unos ganchos misteriosos que prometían resolver. No faltará el que diga que no, que él sólo veía la serie por la selva y que con eso le basta el final, pero que me diga el resto qué le atrajo tanto de la historia. Supongo que no serían las interpretaciones, así que pienso que lo mismo que a todos: la esperanza de conocer respuesta a los interrogantes que se abrían sin parar. Vaya, si hasta resolvieron unos pocos. Señal de que el resto del solucionario estaba por llegar.
Nunca lo hubo. El final era esa broma de "todo fue un sueño" (que sí, que no fue un sueño, que era el Limbo o como lo queráis llamar, pero no caigáis en la tontería: en resumen, todo se explica con algo tan simple como que lo que se sueña, aunque se esté muerto, no atiende a ninguna razón. Y aplausos en la bancada lostie, silbidos en el del resto de la humanidad). Si todo fue un sueño, o no pertenecía a nuestra realidad, los guionistas ya no tenían que molestarse en responder nada. Fin del show.
Por supuesto que es un final legítimo. Lo han emitido, a la vista está. Pero es un fraude, porque ese final podría ser la solución para cualquier otra obra de ficción. Harry Potter descubre que en realidad murió a los once años y que lo que ha "vivido" en esos siete años no ha sido sino fruto de su imaginación subterrenal: el asesinato de sus padres, el bando de Snape, la muerte de Dumbledore (¿y los fans de Harry Potter deberían haberse sentido igual de satisfechos? ¿Por qué con Perdidos sí y con la saga de Rowling no?); o Frodo, o Lisbeth Salander, o vete tú a saber quién más. Ese final encaja en cualquier historia de la literatura, cine y televisión universal, y en todas produce el mismo (lamentable) efecto. Insisto, losties: ¿por qué sí debe valer en Perdidos y en el resto nos tendría que decepcionar?
Perdidos no merece pasar al olimpo de las series. Sólo el fanatismo de sus más fervientes han hecho que perdamos de vista el poco nivel de la interpretación (salvada por muy pocos actores), un escenario verde que varía en poquísimas ocasiones y una trama que se perdió a mitad de su andadura, cuando ni siquiera supieron provocar interés por la galería de nuevos personajes que acudían, y que iban matando a golpe de plumilla. La prueba de cuán decepcionante es este desenlace es que cualquiera podría haberlo escrito, sin haber visto de la serie más de un minuto o dos. El resultado hubiese sido el mismo. La Palabra de Dios hubiese llegado a los fans por el mismo camino.

El mundo dentro de diez años: La Porra

¿Qué nos deparará el mundo dentro de diez años? ¿Cómo será todo tal día como hoy, el 28 de mayo de 2020? Aquí un test que las hará de prueba. Podéis copiarlo y responder en comentarios o vuestros blogs. Al margen de que Crónicas Salemitas se actualice o no, aquí seguirá esta entrada para comprobar nuestros vaticinios para una década. Y será muy interesante leerlos (por cierto, podéis sugerir más cuestiones).

Dentro de diez años...

¿Habremos llegado a Marte?
No, pero ya habrá fecha para el primer amartizaje con humanos. Y para rizar más el rizo, la primera en pisar Marte será una mujer. Cosa de cuotas.

¿Quién gobernará España? ¿El PP, el PSOE u otro?
Será el turno del PSOE otra vez, después de dos legislaturas con los populares.

¿El sida tendrá cura?
Sí, aunque casi al final de la década.

¿Google mantendrá su hegemonía?
Absolutamente no. De hecho, dentro de diez años nos reiremos de esta pregunta.

¿Habrá un nuevo papa?
Sí (qué gafe puedo llegar a ser).

¿Algún Nobel de Literatura hispano?
Sí, ya toca. También es cosa de cuotas.

¿Seguirá existiendo ETA?
No. Y esto es lo que más feliz me haría de la porra.

¿Se venderás más ebooks por libros?
No. O fifty fifty.

¿Palestina será un Estado independiente?
No. ¡Qué más quisiera!

¿Y Cuba democrático?
Sí. Ocurrirá algo que acelerará el proceso a una cuestión de pocos años.

¿Madonna será una estrella acabada?
Sí.


¿España habrá abolido los toros?

No, por desgracia.

Anímate a responder y a agregar tus propias preguntas. ¡Venga! :)

Curas y pederastas

En relación a la pederastia, hace meses leí la declaración de no sé qué mujer que decía que el Estado debería quitar la custodia a los padres que llevaban a sus hijos a colegios de curas. La frase me pareció injusta y de juzgado de guardia, de esas cosas para las que a uno le deberían apagar el micrófono. Yo fui a un colegio de curas en primaria y a otro hasta que cambié a la universidad, y no creo que mis padres fuesen irresponsables por ello. Nunca sufrí ningún tipo de acoso y de hecho me gusta la educación que recibí. Por supuesto que me enseñaron cosas de colegios de curas, de esas que olvidas antes de que terminen la oración. Pero si se trata de lo que quedó, no fue poco y le he sacado provecho. Por eso me molestó el acoso de esta desconocida, porque yo nunca fui víctima. Y eso que estudié seis años en un colegio de los Legionarios de Cristo, cuyo (recientemente) fallecido fundador fue un pederasta demostrado, y no hay mes que no saquen un nuevo escándalo para empeorar su memoria. Una memoria que por cierto, nosotros niños de bien celebrábamos con hamburguesas y coca-cola el día que se celebraba el aniversario de su orden sacerdotal. La risa de bocao.
A Benedicto XVI le está tocando todo lo de la pederastia, cosa que no acabo de entender. No porque no deban salir los casos, que por supuesto que sí, sino porque salgan ahora y no antes, cuando hace siglos que dijimos adiós a la Inquisición y pensaba que ya no había nada que temer. En cualquier caso, bienvenidas las revelaciones, pero tampoco creo que demonizar a los curas sea la mejor respuesta. Los hay buenos, la mayoría, y una pequeña parte, repugnante donde las haya, empaña el trabajo de todos los demás. Pero, y volviendo a la cita inicial, ¿existe relación entre ser cura y ser pedófilo? No me refiero a la perturbación sexual que puede provocar rezar diez avemarías al día, sino al hecho de que un hombre que promete castidad pueda sentirse tentado por un niño. Nos metemos en terreno peligroso.
Siempre me he negado a creerlo, y todavía me cuesta de aceptar. Porque nunca he entendido la pederastia como una enfermedad mental provocada por la falta de sexo, sino como un auténtico problema de nacimiento: es igual que seas cura que si te casas y tienes veinte hijos, la pederastia seguirá estando ahí, torturando tus pensamientos. Al menos es como yo lo quería ver. Y como creo, pero ya dudo, que lo sigo viendo.
Cuando digo que equis es lo peor del mundo, suelo exagerar. Lo he dicho con la hipocresía, el pillaje y las malas intenciones, pero no, nada de eso puede ser tan malo como la pederastia. Me horroriza más que cualquier acto humano. Y digo humano porque tengo que considerarlo tal, pero es monstruoso y no me puedo creer que quede persona en el ser que cae tan bajo, ya sea de acto o de pensamiento. Es la mayor bajeza a la que se puede caer. No hay palabra para definirlo.
Me niego a creer que alguien pueda sentirse atraído por niños por el simple hecho de tenerlos al alcance y haber votado castidad ante sus superiores. Me niego a creerlo porque pienso en mí, véase un hipotetiquísimo padre Pablo Cayo para servirle en las misiones de la fe, y no creo que jamás, bajo ninguna circunstancia, pudiese sentir apetito sexual al tener un niño al lado. Jamás. No veo la posibilidad. Y como violar a un niño viene ser una desobediencia de votos en sí, la misma desobediencia la podría cometer con un adulto. Problema resuelto. No le veo más.
De ahí mi reticencia a sospechar de los curas, porque ni todos son así, ni tampoco los profesores casados son una garantía de éxito: de todo se ha visto en el bestiario del Señor. Pero si se demostrase que mi teoría está equivocada, que no es más que lo que yo sé que no soy, entonces lo tendría muy claro. Si las cifras pueden demostrar que hay más abusos en colegios de curas que en los laicos, lo tengo decidido. Ahora puedo entender lo que dijo esa mujer, tenga o no razón: porque si tienes la mínima sospecha de que tu hijo puede recibir un abuso de ir a un colegio religioso, la más mínima sospecha, entonces no mereces llamarte padre. Que te quiten la custodia cuanto antes.
Si se demuestra que hay conexión entre curas y pederastias, claro. Si se demuestra.

tf

Hoy sale a la venta Tempus fugit y como soy un pijo asqueroso puedo presumir de haberlo terminado hace días. Disfrutad la lectura.

Posdata: como me lo van a prohibir expresamente, pido que alguien que vaya a la presentación del día 4 en Fnac lo pregunte por mí: ¿Nuevomundo es una república o una monarquía? Eso es todo. Compensaré al que haga la pregunta.