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Brain Training

Claudio, cincuenta y cinco años, cuarto de estar de su casa. Nintento DS entre las manos:
— Cierre los ojos fuertemente —dice una voz femenina desde el interior del aparatito.
Claudio cierra fuertemente los ojos.
— Ábralos poco a poco.
Claudio los abre poco a poco.
— Mire a su izquierda.
Claudio mira a su izquierda. Ve a su esposa barriendo la cocina, mientras tatararea Mantón de manila.
— Mire la pantalla y marque los puntos negros.
Claudio mira la pantalla y marca tan rápido como puede los puntos negros.
— ¡Felicidades! Su edad mental es de...
Claudio coge aire.
— ... de treinta y cinco años.
Claudio se aplaude a sí mismo. Dentro de nada será todo un campeón en el Gilipollin Training.

Vergüenza ajena

Es una escena lamentable, un ejemplo triste de éxtasis de vergüenza ajena. Te sitúo:

Chi-Yen, la novia tailandesa de mi primo Erasmus, ha venido a España por Navidad. Es que allí no la celebran, y es una buena oportunidad para conocer Valencia y sus nuevos parientes. El caso es que el primo la trae a la cena familiar y en eso, la chica se convierte en el centro de todas las miradas. No es sólo su físico exótico, si no también que no habla ni papa de español.
En eso se pasa con el vino.
Deja de ser la Chi-Yen tímida para reclamar la atención de los otros primos.
Lo hace en inglés, claro. Ya he dicho que no sabe español.
Dice que va a imitar a Jennifer Aniston. Silencio total.
Y se pone a soltar frases en inglés, muerta de risa y fingiendo nosequé acento que a mí igual me suena al suyo de antes, con las que se cree que borda a la actriz norteamericana.
Repite el espectáculo, para quien no lo haya visto.
Su novio, qué triste, ríe con ella. ¿Dónde quedaron los príncipes, que salvaban a las doncellas de su perdición? ¡Que la salve ahora, antes de caer al abismo de la vergüenza infinita!
Chi-Yen sigue chapurreando el inglés y poniendo caras raras, moviendo la melena, y donde ella cree que vemos a la chica de Friends, el resto vemos a una tailandesa poniendo cara de mono y haciendo el ridículo de su vida.
En la vida he sentido más pena ni vergüenza ajena. Qué suerte ella, que se moría de risa.

Nochevieja

Querría saber cuantas parejas han empezado en nochevieja y cuantas han terminado. Creo que la cosa está en cincuenta cincuenta, porque vaya con la nochecita. No hay año que no siembre problemas y discusiones por cómo y dónde. Siempre le damos tremenda importancia, nos gastamos mucho dinero y al final, ¿qué pasa al final? que es una noche más. O la noche en la que te has peleado con todos tus amigos.
Feliz Nochevieja, locos.

Un cómic

Tenía muchas ganas de dibujar un cómic. Muchísimas, porque hacía años que no lo hacía. Cuando hace un par de semanas dibujé en clase La verdadera historia de La Conchi Laputa, me reencontré con el noveno arte que tantos años llevaba dejado. Por eso, hace unos días decidí hacer algo por pura diversión.
Había terminado el octavo capítulo de la historia que me tiene ocupado ahora y no tenía todavía ganas de pasar al noveno, así que me decidí por hacer un cómic de una página con la historia de uno de los personajes de la novela. Un personaje que sólo aparece mencionado, pero que en mis apuntes tenía muchos detalles. Empezó con una página y ya voy por la cuarta, lo que son más de cien viñetas (son muy comprimidas). Qué relajante es dibujar :) por más sencillos que sean los dibujos... lo echaba en falta, de verdad.