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PSPV

Buenas noticias para los socialistas valencianos. En realidad, buenas noticias para todos los valencianos, porque con una sana oposición se hace un sano gobierno: el partido de la oposición, el PSPV (Partido Socialista del País Valenciano) se ha dado cuenta por fin que con esa coletilla nacionalista en el nombre no iba a ninguna parte, que los valencianos no nos sentimos atraídos por esas movidas y que nos gusta España tal y como está. Ya no convencen ni a los suyos, porque el próximo septiembre se cambiará oficialmente el nombre del partido por uno más acorde con el pueblo valenciano (Partido Socialista Valenciano, de los Valencianos, de la Comunidad Valenciana...). Fin de la tontería del País Valencià, tan falso e irreal que no ha existido ni por un segundo de toda nuestra historia salvo en sus siglas. Dije hace tiempo que no votaría jamás al PSOE de aquí mientras mantuviese ese título enfermizo. No debía estar tan loco con mis pretensiones, porque ellos mismos van a dar el paso conscientes de que es lo primero para salir del larguísimo bache. Que nadie me diga que lo del nombre es una tontería, porque de ser así no estarían dispuestos a cambiarlo. Les aplaudo y me alegra muchísimo, porque el PP de la comunidad autónoma necesita ya una voz que le frene esa soberbia. Aunque bueno, tal y como van las cosas... mi voto en las próximas autonómicas no irán ni para unos ni para los otros. Pero en la variedad está el gusto, oye.

P.D.: El cambio real vendrá cuando los municipios gobernados por los psocialistas cambien las calles y avenidas del País Valencià por calles y avenidas de la Comunidad Valenciana. Me gustaría más el Reino de Valencia, lo verdaderamente histórico, pero ya es mucho pedir. Pero bueno: ¿reconocen que eso de país está equivocado? Pues que lo reconozcan del todo. Medias tintas ninguna. Fuera esas calles con tanta intención política.

2 comentarios:

ana ryder dijo...

"El sueño de una noche de verano" me lo leí... una noche de verano en que no podía dormir. :)

eduard sola dijo...

"Y a nadie le gusta que le cambien el nombre cuando lleva tantos siglos usando otro. Mucho menos que lo cambien por unas intenciones tan politizadas."